17 noviembre, 2015

4 De revitalizaciones y otras cuestiones



Hace un mes o más, la plaza principal de nuestra ciudad fue tomada por las máquinas y obreros municipales luego de años de permanecer tomada por activistas de todo pelaje y comerciantes ambulantes que vendían desde gelatinas al paso hasta herramientas eléctricas en sus estrechos corredores circundantes. Echaron a los dibujantes de cartulina que se apostaban en las banquetas para hacerles la tarea a los colegiales vagos. En cuestión de días perforaron el asfalto para levantar muros de calamina en todo el cuadrilátero para que ningún transeúnte asomara las narices por allí. Los pájaros estarían felices por el desalojo de la peste humana y el cóndor del monumento central abandonaría esa pose de caganer perpetuo. Pero los taladros y cortadoras habrán espantado a esos inocentes bichos hasta nuevo aviso.  

El nuevo alcalde quiso estrenarse a lo grande, poniendo en marcha el bullado proyecto de peatonalización que anteriores administraciones habían tenido en mente. Los comercios de la zona y los taxistas se habían opuesto tajantemente. Pero llegó el joven alcalde y con una sonrisa les ganó la partida. Un día de estos pasaba por allí cuando me topé con vías obstruidas y movimiento inusitado de tractores, volquetas y obreros. Solo faltaba el consabido cartel de “hombres trabajando” pero nos amanecieron con uno más coqueto y a todo color, plantado en cada esquina. Lo que en buen cristiano tales actividades equivaldrían a una aparente remodelación o refacción (se lo dejo a mis amigos arquitectos la distinción entre una y otra), el anuncio de “revitalización” me ha dejado estupefacto y con más dudas que una ecuación de tercer grado. En términos médicos me suena a una resucitación del lugar como si hubiera estado muerto hace tiempo. Mientras se despeja la incógnita, espero que no sea que estén preparando esos espacios para entregárselos a los mercaderes o feriantes de cualquier asuntillo, tal como en pleno inicio de obras presencié lo inconcebible en nuestra Plaza de Armas: entre traslados de escombros y ruido terrible de máquinas, humeaban las parrillas de anticucheras que se habían asentado ese día en la acera norte, enfrente de oficinas del Concejo y de la propia Gobernación, o sea el centro político regional. Ya quisiera yo ver carritos de perritos calientes justo al frente del Capitolio de Washington, aunque sea por un día. 
Nuestro alcalde revitalizándose a tutumazo limpio


Como en Bolivia están de moda las ferias con cualquier ocioso motivo para supuestamente concientizar al vulgo, ya sea desde invitar a darse atracones de comida en nombre de “tradiciones” gastronómicas hasta “socializar” ideas de cómo cuidar a nuestras mascotas. En una de esas mañanas tropecé en pantalla con la “Segunda Feria de la Masculinidad” que se efectuaba en algún municipio cercano. A primera vista pensé que se trataba de la exposición de sendos ejemplares de la fauna humana, pero al poco rato fui desmentido por la imagen de un abnegado varón planchando su camisa en televisión. Tratábase de una feria en la cual iban a enseñar a todos los machotes la manera correcta de colaborar con las labores de casa y de paso advertirles de no ejercer violencia contra sus parejas. Todo muy bien organizado por la Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia, una filial de la policía creada recientemente para combatir delitos pasionales y derivados.


Un tal Juanito Dos Pasos en sus consuetudinarias caminatas por el Paseo del Prado se lamentaba de que hace años la solitaria pérgola de madera en forma de kiosco que remata una jardinera se está resecando lentamente sin que ninguna autoridad de Áreas Verdes le ponga un techo aunque sea de enredaderas como una preciosa buganvilla o una tupida madreselva. O tal vez es un monumento conceptual al vacío y nadie se ha enterado. En un alarde de coherencia o lógica temática a alguien se le ocurrió poner en su centro una gigantesca maceta de turril con un leño que ni con artes de magia tiene ganas de rebrotar. Habría que rastrear al autor en Obras Públicas y otorgarle una medalla de reconocimiento por su original gusto estético. A que sí.


Para rematar el popurrí de noticias descarriadas no podía faltar el invaluable aporte del emperador de las 36 naciones que mediante Resolución Suprema hace unos días creó el Comando Antiimperialista durante la celebración de otro aniversario más del ejército boliviano, al tiempo que el infatigable capitán general de las FF.AA. era paseado en el vehículo más reconocible del odiado ejército norteamericano. Sabe dios si el susodicho comando se entrenará para infiltrarse en territorio enemigo o para ayudar a desplumar a empresarios yanquis que tengan la ingenuidad de invertir en Bolivia.


10 noviembre, 2015

2 El regreso del Jedi, digo, emperador

Leyendo como un alemán

Poco a poco se empiezan a conocer los entretelones de la gira relámpago que hizo Su Excelencia por los cielos, mares y tierras de Europa; el continente que le faltaba trajinar más o menos a fondo. Entre conferencias magistrales, reuniones de alto nivel con gobernantes y con jugadores de fulbito, visitas a fábricas y otras cositas importantísimas, S.E. aún tuvo las energías necesarias para efectuar compras desde radares –para estrenar en la cacería al Chapo Guzmán, de paseo en Sudamérica, según los últimos rumores - hasta doctorados al por mayor, que salen más baratos por docena. Esperemos que S. E. tenga el tino de guardar-por lo menos en fotos- todas sus coronas (digo, birretes) que ha ido atesorando a lo largo de una década para así rellenar su inmenso museo personal de Orinoca, junto a sus invaluables ponchos del color del viento.

Desplegaba el imbatible paladín de la Dignidad toda su majestuosidad en los salones dorados de la vetusta Europa. Merkel y Hollande, a su tiempo, enfundados en sus monótonos y decadentes ropajes de jefes de estado, le envidiaban aquel traje avasallador de alpaca works confeccionado por la Coco Chanel de los Andes, aquellas filigranas que remataban la chaqueta y los puños de camisa como el redondel de la boca de una guitarra. Y es que S.E. había elevado la moda falazmente tiahuanacota a categoría de arte andante.

Pero no todo había sido pichanga futbolera para el inimitable emperador plurinacional, que en una de esas entrevistas televisivas pasó inusitados calores para gozo generalizado de la audiencia alemana. Como se sabe, S.E., no habla ninguna de las tantas lenguas de sus 36 naciones reunidas bajo su cetro, y por fuerza utiliza un idioma foráneo, ya que la Bolivia mestiza y castellanoparlante no figura entre esas naciones. Tantos viajes y cumbres le enseñaron que hay que ponerse los cascos (de audio) automáticamente, y por un rato su imponente cabellera se lió con los audífonos a la espera de las preguntas…en alemán, como cabía esperar. Sin embargo, el entrevistador le habló con fuerte acento pero fluida y correctamente. Cariacontecido, S.E. daba a entender que no captaba nada y con gestos de sus manos parecía decir “esto me suena a español”, como haciéndose al sueco, mejor dicho, al alemán, que me estoy liando yo también. En fin.

Luego de cosechar vítores, certificados de asistencia, títulos nobiliarios y ruidosos aplausos por la función en una universidad de Berlín, S. E. al fin pudo retornar a sus pagos, después de una larguísima semana en la que estuvimos extrañando sus perlas de inagotable sabiduría; porque ciertamente su vice, Álvaro el Gris, no divierte con su cháchara de marxista embutido en Armani. Cómo será de incombustible el estadista que, en un dos por tres, esta tarde estaba prometiendo un hospital en una tarima empotrada-novedad- a media grada de un gran coliseo, en Villazón, ahí al frente de la frontera argentina. Por cierto, hoy 10 de noviembre es el aniversario potosino y ni por asomo pensó en visitar a la ciudad capital y participar de su desfile cívico, consciente de que cosecharía sonoros silbidos y abucheos por el desprecio que manifestó hace unos meses a sus demandas regionales.

Supongo que también le habrán informado que acaba de salir un estudio donde catalogan al Estado Plurinacional como el subcampeón de la corrupción en Latinoamérica, sólo superado por ese agujero negro conocido como Venezuela, que si no tranquilamente estaríamos batiendo otro récord histórico para los registros de la “Nueva Bolivia”. No hace falta acudir a un chamán de la coca para saber que al aureolado caudillo le estará valiendo Berlín lo que se publique sobre este nauseabundo asunto. Ya habrá ocasión para opinar al respecto.


06 noviembre, 2015

9 De paseo por tierras germanas




Como se sabe, el supremo emperador de las 36 naciones anda de gira por las Europas promocionando su álbum “La nueva Bolivia”, luego de haber gastado medio millón de washingtones en su parada neoyorkina, con reservas en el primoroso Four Seasons para toda su banda, donde no faltó el pastel para cantarle el happy birthday Mr. President coreado por inversionistas gringos que habían acudido a su conferencia de prensa, al parecer atraídos por los canapés y los trajes exóticos de la diplomacia plurinacional. Tanto era el interés de los capitalistas que tuvieron que rechazar algunas solicitudes porque el salón no daba abasto, según confesaron desde fuentes oficiales. Mientras Su Excelencia encandilaba a la gringada, en su mágico país de las maravillas se venía abajo el techo del quirófano del único hospital público de tercer nivel de La Paz.


Sin apenas descanso en suelo patrio, S. E, puso rumbo a los cielos traicioneros de Europa a pesar de albergar amargos recuerdos. Como había retornado de Wall Street solamente con una bolsa de promesas, fue a probar suerte al mismísimo corazón económico del viejo continente. La regenta Merkel en persona lo recibió en la pista, entre alfombras y homenajes militares. Retribuyendo a tan cálido recibimiento (dentro de lo que cabe en la rigidez germánica), el caudillo repartió dos invaluables tesoros: El libro del Mar, y alguna biografía suya para que rubísimos expertos en lenguaje rúnico descifren el mensaje (en Alemania, “esto parece español” es la muletilla para lo incomprensible, según tengo entendido). 


Después de los consabidos honores de estado, la canciller alemana se lo sacó de encima mandándolo a pasear por la Siemens y otras factorías gigantes donde S.E. se sintiera como niño en juguetería. No vaya a extrañarnos que regrese con la idea de que quiere instalar una inmensa fábrica de salchichas o chocolates para consolidar su cacareado centro energético de Sudamérica. (Porque el gas se nos está acabando, caballeros, luego de una década de incesante ordeño). 


Pero no vayamos a desviarnos del asunto, que S.E. había ido a vender su charque pensando en el destino de la plurinación. Insólitamente no recibió el honoris causa que íntimamente anhelaba al brindar su "clase magistral" en la Universidad Técnica de Berlín, donde más bien un perspicaz periodista le abordó sobre sus intenciones de perpetuarse, a lo que el caudillo visiblemente molesto le respondió que “los alemanes no deberían preguntarle sobre la reelección presidencial… por el contrario, deberían felicitarlo por su continuidad en el cargo”. Impresionante lección de humildad y sapiencia que S.E. remató con otra vibrante puntualización de que la Bolivia que había heredado se parecía a la Alemania de la posguerra: “yo decía en algo coincidimos Alemania y Bolivia, después de las guerras mundiales ¿cómo quedó Alemania?, la estabilidad política, la continuidad de partidos ha levantado a Alemania, entonces cómo Alemania me va preguntar eso, más bien nos debe felicitar por la continuidad”. 


Y así sin más, S. E. dejó a los germanos todavía más cariacontecidos con otra descarga de fusilería verbal: “antes en Bolivia cada año habían varios presidentes (entre otros motivos, porque él mismo desestabilizaba los gobiernos con sus permanentes bloqueos de caminos), entonces cómo ese pueblo puede desarrollarse, por favor amigo periodista, si usted viene del pueblo, debería rechazar esa pregunta, claro porque esa pregunta es algo antidemocrática, aquí hay democracia, todo se consulta al pueblo”. Al parecer S.E. también había llegado a la conclusión de que los ciudadanos alemanes se parecían a sus súbditos plurinacionales.

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