11 julio, 2013

8 Evo el Austero ordena comprar más aviones ejecutivos para combatir la pobreza


Falcon 50EX, para uso de ministros y otros "servidores públicos".
Prosiguiendo con la incomprendida política de austeridad, zapato y punta de lanza de la administración de Morales que brillantemente ha cuajado en gran parte de la población que, gustosa ha aceptado que los líderes y sus allegados viajen en aviones, helicópteros o cualquier otro artefacto alado como corresponde a su condición de seres especiales. Así pues, la gente parece estar satisfecha de seguir usando los micros viejos y destartalados, muchos construidos antes de que este servidor viera la luz por primera vez; mientras se guarda silencio fantasmal y hasta se aplaude entusiasta que los ministros y planificadores hayan creado una línea aérea estatal para uso de dirigentes y amigos de la revolución, que deben siempre acompañar al presidente mientras este se desplaza en su magnífica nave, cuya elegancia y boato es objeto de envidia de otros mandatarios. 

El imaginativo Nicolás Maduro viene implementando con creciente éxito su novedoso programa de Gobierno de Calle, al volante de un bus para atender las necesidades de su población, a flor de tierra, boca a boca, hecho que ha motivado el recelo de los buses odontológicos de todo el continente por motivos de derechos de autor. Sin embargo, el mandatario venezolano no ha sido tan creativo como nuestro visionario presidente plurinacional, que ha instaurado las visitas relámpago a todos los municipios del país, para atender personalmente los requerimientos urgentes del sufrido pueblo que hambriento espera por sus obras. Abnegado es el gran Papa Noel andino, quien en alguna ocasión lamentó que le falta tiempo para seguir entregando obras. De ahí que no es raro que en un mismo día, se atraviese el país de canto a canto en su velocísimo jet ecológico que él ha bautizado cariñosamente como su “herramienta de trabajo”.

Interior del Falcon 50EX
Como se ha evidenciado que el vicepresidente no puede seguir el ritmo febril de trabajo que tiene Su Excelencia, el consejo de ministros, ha resuelto dotarle también de su correspondiente herramienta voladora, eso sí, más pequeña y un pelín más barata, de tal manera que no le haga sombra al Falcon Millonario, feroz nave rebelde que ha salido airosa recientemente de las garras de los controladores aéreos de Europa. Parece que no importa mucho que la compra se efectúe a la misma fábrica de la agresora y colonialista república francesa. El avión elegido es también un Falcon, modelo 50EX, que llegaría a costar la módica suma de 30 millones de dólares,  despreciando los más baratos aviones con prestaciones similares que ofrece Embraer (con prestigio ganado en 40 años) de la “hermana” república de Brasil.

Con esto se pretende llevar ayuda a damnificados
Adicionalmente, para atender desastres naturales, según han  dado a entender las autoridades, se ha encargado la compra de otras tres aeronaves para uso militar, concretamente para defensa civil, aunque seguimos sin comprender si el trasladar jefes militares  cómodamente sentados será una forma efectiva de efectuar esa labor. Asimismo, personeros pedagógicamente bien entrenados han explicado que las aeronaves podrán ser utilizadas por senadores y otros altos funcionarios de Estado para que acudan velozmente al llamado de los sectores más pobres de la población y recoger de primera mano los proyectos e inquietudes colectivos, en una suerte de política puerta a puerta.   

Interior de un Beechcraft King Air 250
Que sepamos, los aviones Beechcraft son para uso de pasajeros y, según especificaciones, pueden ser acondicionados para tareas ejecutivas. Bien fresca en la memoria, todavía está el incidente de un ministro de Defensa que en un gobierno anterior compró un avión de la misma marca, con la misma excusa y que luego fue utilizado astutamente para traslado de políticos, esposas de militares y otros allegados. Un experto en defensa y cuestiones militares manifestó en un programa televisivo que con lo que se gastará en los tres aviones para la FAB, se podría comprar una escuadrilla de helicópteros para la defensa civil mucho más necesarios y adecuados para operar en la difícil geografía nacional.

Por lo pronto, tendremos que consolarnos con ver por televisión aquellos raros inventos conocidos como ambulancias aéreas, camiones bomberos decentes, aviones cisternas antiincendios y otros equipamientos lujosos que sólo se pueden permitir países ricos. Da gusto morirse en una ambulancia normal por culpa de un bloqueo de carreteras. Nos enorgullece que bomberos amigos de otros países nos regalen sus camiones y trajes obsoletos. Así como nos encanta alistar voluntarios con pala y ramita para sofocar los numerosos incendios en nuestros inmensos bosques que, por cierto, cubren más de un tercio del territorio del país. 

Así se pretende combatir la pobreza, las inundaciones, la sequía,y brindar asistencia civil para rescate de accidentados, damnificados por fenómenos de la naturaleza  y otras cuestiones prioritarias. Métodos revolucionarios y muy bien craneados, sin duda.                                                                                                                                                                       

06 julio, 2013

6 Evo y su historia hollywoodense: Renacido el 4 de julio


Proclamando el ocaso de los imperios ¿?
Se dice que Oliver Stone planea llevar al cine la terrible odisea sufrida por Evo el Austero, en su periplo por inhóspitas tierras europeas (según mis fuentes plurinacionales que son de verdad increíbles). El polémico director antiimperialista estaba pensando en dos actores fetiches para encarnar a tan intrincado personaje. Echadas las quinielas, se amargó con las posibilidades: No podría ser Tom Cruise porque su rostro demasiado apuesto, lejos está de transmitir una imagen de rebeldía y sufrimiento a lo Jesucristo, el hombre está más bien para papeles de galán quitacalzones, quizá para más adelante, pensó Stone. Por otro lado, Sean Penn encajaría bien, sólo haría falta teñirle el pelo canoso por un negro tono Coca Cola y disimular sus ojos azules con lentes de contacto. Además tenía la ventaja de que ya vino a Bolivia en varias ocasiones para meterse en la piel del personaje, en calidad de infiltrado, eso sí, fingiendo ser amigo del presidente, hasta se fijó bien en el garbo majestuoso que Su Excelencia tenía al zurrar las pelotas en sus jornadas futboleras. Lamentablemente, Sean Penn y Evo terminaron su idilio cinematográfico, el actor se desencantó de Evo y de su revolución dorada, ahora no se quieren ver ni en pintura. Pero esa es otra historia. 

Dejémonos de especulaciones fílmicas y centrémonos en los hechos contantes y sonantes aunque parezcan de película. A escasos minutos de las cero horas del 4 de julio de 2013, el tiempo se detuvo en el pequeño reino plurinacional de Bolivia. Cuando la pantalla de televisión oficial registraba 1 día, 7 horas, 15 minutos y algunos segundos, el cronómetro del calvario presidencial se paralizó. Ese era el tiempo de “transmisión ininterrumpida”, anunciaban con orgullo los presentadores que habían hecho turnos como en una telemaratón. La larga espera que se había tornado en otra página histórica llegaba a su fin. El amado líder retornaba a su amado reino. Ni Ulises, según el vate Homero, fue tan agasajado cuando fue reconocido por su pueblo luego de una prolongada ausencia. Evo no es cualquier guerrero, recuérdese que con él se inaugura un nuevo tiempo, una nueva era social, jurídica y política.

Apenas el emperador celeste de América asomó a la puerta de su nave, llovieron los aplausos de sus huestes jubilosas y los heraldos de poncho rojo resoplaban a todo pulmón sus cornetas ancestrales. Satisfecho, miró desde lo alto de la escalinata como quien mira al infinito y agitó el brazo a la multitud reunida. “Masiva concentración en el aeropuerto, el pueblo recibe al presidente” titulaba a pie de pantalla el televisor, cuando en realidad los “masivos” eran viejos conocidos: ministros, congresistas, algunos funcionarios y toda la pléyade de dirigentes y amistades clientelares con banderitas azules, el color del partido, MAS. Un día más tarde, un memorándum certificó mi observación: aquellos burócratas que no fueron al recibimiento fueron amonestados severamente. En la mente de los jerarcas, el aguardar desde tempranas horas de la noche invernal, reunidos sobre la pista de un aeropuerto a 4.000 metros de altura, era poco comparado con el sacrificio del mandatario, forzado a permanecer en una terminal vienesa con calefacción.

Una alfombra roja llegaba hasta el borde de la escalinata. Todo sea para que los suaves pies de S.E. no tocaran el suelo inmundo. ¡Cómo había cambiado el protocolo en menos de 10 años!: en aquel tiempo que Evo utilizaba sandalias y era jefe sindical, ni sus más serviciales cocaleros le tendían alfombras, ni siquiera de hojas de plátano. Y como este es un país de ciegos, los cronistas y otras plumas alquiladas siguen pariendo historias sobre la suprema sencillez del singular hombre hecho a sí mismo. Nadie como él, el hijo de la tierra, el fuego, el agua y el aire más sagrados de los Andes. El quinto elemento. Esperanza de los afligidos y otras criaturas sufridas. Recibido a toda pompa con retretas militares en uniforme de gala, guirnaldas, mixtura y flashes interminables y el himno nacional entonado, mano izquierda en alto como colofón. Tratamiento de héroe de guerra. Celebrando la victoria moral. Al amanecer del 4 de julio, aniversario del imperio enemigo del norte. Macarra ironía. Y un frio demoledor que no hacía mella en los patriotas allí reunidos. 

Un día antes, los amigos de la Unasur se autoconvocaron para una reunión con carácter de urgente. En menos que canta un gallo acordaron la sede de la Cumbre de la Dignidad: Odiarán al capitalismo y sus leyes de mercado, pero saben utilizar ventajosamente sus herramientas promocionales. Podían haber optado por la vía expedita de la videoconferencia  u otro medio para sacar una declaración conjunta, pero necesitaban dar un golpe de propaganda a todo el universo. Era obvio el país donde iban a efectuar el desagravio al hermano Evo para que su figura salga reforzada y arropada por los hermanos mayores del vecindario. “Evo no está solo”, hasta el viento proclamaba. 

¡Oh Cochabamba! querida, fue otra vez la base elegida por los tertulianos. Al parecer, ha corrido la voz de que acá se sirve el mejor api (mazamorra de maíz morado)con buñuelos del planeta, mil veces mejor que el insípido té inglés con pastelillos de la tarde. Desde el mediodía de la jornada (4 de julio) las naves presidenciales fueron arribando al raramente internacional aeroparque cochabambino. Llegó primero un exótico presidente de un país todavía más exótico, apenas recordado por ser la cuna de un exquisito jugador holandés conocido como el Tulipán Negro. Luego arribó el bonachón y venerado Mujica, de tristeza larga y lento andar, en un pesado avión militar tan viejo como él y, a quien obsequiaron un chaleco y sombrero vallunos en vez del protocolar poncho acostumbrado. Parco como es, apenas pronunció un par de palabras al comité de bienvenida. Todavía me cuesta entender, por qué don José se ha mostrado tan entusiasta de esta costosa parafernalia circense, un hombre de chacra y azadón como él.

Posteriormente desembarcó el cacique ecuatoriano, afamado por sus correazos verbales a la prensa y por su insigne voz de castrati que uno se pregunta qué hace perdiendo el tiempo en una molesta oficina presidencial. Nicolás Maduro, chaqueta deportiva con los colores venezolanos, aterrizaba risueño para que no digan después sus enemigos que viene a Bolivia a pasear su mostacho Stalin Style y mucho menos a comer de lo lindo y llenar la valija de papel toilet perfumado.  Mucho más tarde, al borde de la reunión, aterrizó CFK, alias Cristina, una fan incorregible de las tiendas parisinas que hasta ha tenido la originalísima idea de posicionar sus siglas que evocan a una casa de modas. Ya saben, pendiente de su bolso, más exclusivo que el de Christine Lagarde, la jefa del FMI, otra gurú de las políticas de austeridad al mismo tiempo que no tiene empacho en lucir sus carteras Hermes. Otra jodida coincidencia.Tres bien!! 

Evo, Rafael, Nicolás y Cristina, los Cuatro Fantásticos le dieron realce al acontecimiento. Fueron los que más brillaron, no por su energía juvenil, sino por sus discursos rabiosos contra el imperio. ¡Dónde se ha visto tamaña agresión a toda Latinoamérica!  Don José y el surinamés, dos discretos testigos de lujo. ¿Y Brasil?...Brasil es un país serio. Como serios fueron los otros países que mandaron representantes subalternos, como la delegada peruana, que se disculpó a nombre de Ollanta Humala, de quien dijo que no pudo venir porque se encontraba “resolviendo un asunto serio en su país”, palabras traicioneras que provocaron que más de un presente enmarcara las cejas y se riera para sus adentros.

Así pues, Evo tuvo su momento de gloria. Su fiesta, su piñata en un hotel cinco estrellas.  Su renacimiento político, su espaldarazo de los gobernantes, alineados cual astros de la noche cósmica. ¿Para qué están los amigos? El reconocimiento glorioso a su nuevo liderazgo, ya no localista, sino de América, del mundo entero, tal como aventuraron algunos oradores. Esperemos que algún militante lo proponga a la UNESCO para ser reconocido como Patrimonio Moral e Intangible de la Humanidad, para que los pérfidos europeos nunca más le pongan las manos encima. 

¿Y que fue lo relevante de esa noche radiante con claro de luna? Aparte del cartel gigantesco ploteado a todo vapor, una sulfúrica nota de seis raquíticas líneas que a partir de la fecha será recordada como “Declaración de Cochabamba” firmada por los incordiosos reunidos bajo la inspiradora figura del Cristo de la Concordia (copia local del Cristo carioca)que será preservada para perpetua memoria. Ni dos horas duró el acontecimiento, aparte del discurseo solemne y otros detalles de farándula como el haber movilizado a más de 1.500 policías, centenares de agentes de seguridad, funcionarios protocolares, guardias pretorianos, guardias municipales de uniforme antiguo, periodistas, garzones, diseñadores de arreglos florales, choferes, fotógrafos y toda la plana mayor oficialista, expresamente traída desde la sede de gobierno. 

Así como de rápida fue la llegada de los ilustres visitantes, más rápida fue la despedida en la terminal aérea, sin lagrimones ni abrazos oso de peluche. Todos querían rajar antes de medianoche como si temieran que sus carruajes alados se convirtiesen en calabazas. Especialmente ruidoso fue el roñoso Hercules de Mujica, que puso de los pelos a este descreído cronista que tiene la mala suerte de vivir cerca del aeropuerto. 

Por cierto, don José, al menos tuvo el gesto noble de recibir una carta escrita por un  senador opositor cuyo cautiverio forzado en una pequeña habitación de la embajada brasileña en La Paz ya dura 13 meses, a pesar de que el gobierno de Roussef ya le concedió el asilo político y que el archidemocrático régimen de Morales le niega el salvaconducto (hasta el gobierno del dictador García Meza, sanguinario socio del Plan Cóndor, concedió tales beneficios a varios perseguidos de la época). Y, sin embargo, S.E. tiene el desparpajo de exigir el respeto a su investidura y de los tratados internacionales y más aún a sus derechos humanos, pisoteados por haber pasado 13 horas de humillación imperialista en una terminal austriaca. En el año 13 de la era de nuestro Señor, el Rey Sol de los Andes, a quien no se puede ni cuestionar su creciente absolutismo como le ocurrió a un asambleísta cochabambino que tuvo la osadía de afirmar que “el presidente se estaba victimizando y que él no era Bolivia”, actitud díscola e infamante que casi le significó una agresión física de dos colegas oficialistas. O se está con el amado líder, o se está con los imperialistas, parece ser el mensaje. 


03 julio, 2013

7 Evo y su nave “El Falcon Millonario”, perseguidos por el imperio

 
Tremendo zafarrancho mediático y social se armó en este rincón apartado de la galaxia, cuando ayer, martes, sin duda, un día de ignominia para la humanidad, los lacayos del imperio, decidieron cuestionar la divinidad de Evo Skywalker, impidiéndole surcar a su nave por espacio aéreo francés, portugués e italiano, según información proporcionada por el ministro de Defensa, quien, mediante comunicación telefónica en horas de la tarde anunció desde Europa, bastante asustado que, la comitiva de Su Excelencia se encontraba varada en Viena a consecuencia de una decisión extraña de los gobiernos aludidos. 

Al instante, se convocó a analistas internacionales y otros opinólogos locales, quienes empezaron a barajar diversas teorías, comenzando por aquella de que se trataba de una gran conspiración mundial contra el caballero Jedi de la Dignidad (no es frivolidad mía esta etiqueta, pues es la muletilla más invocada por sus tropas, recuérdese que hasta se decidió “nacionalizar la dignidad”, un hecho que pasará a los anales ¿o las anales? de la historia, no lo sabemos).
En la cabeza despierta y clarividente de los experimentados panelistas reinaba la confusión y el estupor. Ciertamente, era aparentemente infantil la excusa, mayormente del gobierno francés que, comunicó su negativa de dejar pasar al avión presidencial -cuando este se encontraba en pleno vuelo de retorno a Bolivia, procedente de Rusia- por simples “razones técnicas” que fueron ordenadas a la tripulación, sin mayor explicación. ¡Increíble!, se cuestionaban los analistas, prohibirle el paso a una nave fabricada en Francia (marca Falcon Dassault, que en versión básica se ofrece por 28 millones de $us y que, por llenar de florituras y otros acondicionamientos, el FAB-001 ha sobrepasado los 38 millones que, a su lado, la nave de Han Solo es solo una chatarra voladora) y cuyos pilotos fueron capacitados en el mismo país, no tenía sustento técnico. Ni estamos en tiempos de conflicto bélico, aseguraban, apelando a los tratados internacionales. 
Pocas horas después, para calmar las aguas, David Choquehuanca, canciller y sumo sacerdote de la revolución ofreció una explicación lógica. Afirmaba que se trataba de una operación malintencionada, sin saber de dónde había surgido, con el objeto siniestro de perjudicar al hermano presidente. Algún listillo corrió la voz de que el avión presidencial transportaba posiblemente al ex agente de la CIA, Edward Snowden, refugiado hace días en una sala de espera en un aeropuerto de Moscú. Evo Morales viajó hace pocos días a una cumbre internacional efectuada en Rusia, donde se pudo codear con Putin y otros jefes de las potencias gasíferas del planeta. El caudillo de los fríos Andes y el caudillo de los fríos Urales charlaron largo y tendido. Como prácticamente no se podría lograr un acuerdo de cooperación estratégica: no nos falta nieve ni tampoco podríamos llevarles naranjas y plátanos, al final, se acordó una posible compra de helicópteros para la lucha contra el narcotráfico, que el mandatario ha resuelto también dignificar, ya que los yanquis se han llevado todos sus equipos.
Esta telenovela de espionaje barato, ha puesto en tela de juicio la solvencia tecnológica y política del imperio. Cuesta creer que por razones infundadas haya presionado a gobiernos fuertes de Europa para concentrar todas sus fuerzas malignas en la destrucción de un pintoresco régimen de fachada izquierdista, cuya energía parece surgir de un extraño flower power del nuevo siglo. De confirmarse los hechos, Obama y su administración se constituirían en hazmerreir del mundo, superando en torpeza a George Bush Jr. Cómo les habrá salido de mal la jugada que, por sus maniobras de inteligencia, dignas de una película cutre, han convertido de sopetón a Evo en un paladín de todos los desarrapados del planeta. Y casi, casi, lo convierten en un mártir de la lucha antiimperialista, según ya aventuran sus rabiosos allegados.
Pues sí, en el país existe un clima de indignación general, especialmente en cercanías de palacio de gobierno. Todos claman venganza por haber puesto en serio peligro la vida del amado líder, quien seguramente la pasó canutas, obligado a volar por horas en medio del cielo europeo. Se habla de secuestro, se habla de discriminación contra un líder indígena, se habla de una maniobra artera y criminal del imperio. Los movimientos sociales ya fueron arreados para ir a protestar en puertas de la embajada francesa en La Paz, con pancartas escritas sobre la marcha. En otro frente de lucha se ha instaurado una vigilia en oficinas gubernamentales, incluyendo el cronómetro en la televisora oficial que va contando las horas de la odisea del sufrido y atropellado comandante de un país que ha decidido apostar por ser digno, nunca más de rodillas, según claman circunstanciales voceros. 
A su turno, llama la atención que todos los jerarcas; ministros, viceministros y dirigentes afines, pujen por ensayar sus dotes de oratoria, entrando en una suerte de competencia por descalificar al gobierno norteamericano y sus aliados. Llueven los epítetos y granizan los vaticinios de castigo: El fin del imperio está cerca. El neoliberalismo está acabado, es hora del socialismo comunitario. Estos son los últimos coletazos de un imperio decadente que ha decidido ensañarse con un luchador de los más pobres. Se ha intentado un magnicidio y la comunidad internacional debe saberlo. Los pueblos oprimidos de la Tierra se han levantado. Ha llegado un nuevo orden mundial. Así, hasta el infinito y más allá.
Entretanto, el club de amigos de la Unasur ya ha tocado el timbre de nueva llamada a reunión té de la tarde, mejor dicho, ha hecho repicar la campana de la solidaridad, llamando a una cumbre regional con carácter de urgencia y exclusividad. Al mismo tiempo, se ultiman los preparativos para recibir al jefazo cuando éste vuelva a pisar suelo boliviano. No lo sabemos, pero por las circunstancias, podemos adivinar que será un recibimiento apoteósico, plagado de multitudes y homenajes. Ya lo verán. Esperen, que la saga continúa…


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