04 mayo, 2016

2 He visto cosas en…televisión

Lamento empezar el mes del Trabajo de una manera tan perezosa. El largo feriado en Bolivia por ese motivo, que se trasladó hasta este lunes reciente, me ha dejado paticorto y hundido en un rincón, sin ideas que fluyan o goteen por lo menos. Nada, nanay, naderías. Podría haber aprovechado el filón de la Feria Internacional de Cochabamba, que justamente se ha inaugurado estos días, pero no me pica la curiosidad ni tantito, mucho peor después de saber que lo más internacional que han traído al evento son algunas estrellas reguetoneras, para que con sus graznidos y vulgares contoneos animen a la multitud hasta llevarla al paroxismo o cosa parecida. Así que esta entrada fue elaborada en dos patadas, hasta que se me pase la flojera. Acudo a mi archivo fotográfico, con un tanto de vergüenza, para salvar la semana. Bendita la odiosa televisión que me concede algunas sonrisas de vez en cuando. De antemano, pido clemencia si mis comentarios no causan gracia alguna. A parlotear, entonces.

1.- El presidente humanitario.- Quería empezar con la foto que les debía del anterior post, por alguna razón se me traspapeló entre varias carpetas y no pude hallarla a tiempo. La televisión estatal que es el principal órgano propagandístico del régimen -por algo dicen que es el único canal que sale en todos los rincones de Bolivia, el único uso que se conoce con certeza del millonario satélite-, todos los días nos llueve con noticias fantásticas y titulares insólitos, como el último que acabo de ver hace unas horas acerca de que “discapacitados actúan con violencia contra la Policía”, que por cierto sus agentes, una fuerza antimotines conocida como UTOP, se guarecen con cascos y escudos formando una muralla impenetrable, tal cual valientes espartanos esperando la arremetida de los persas. Sólo que la situación es al revés, los malvados atacantes son menos que los defensores y actúan con determinación en sus ansias de ingresar a plaza Murillo y despertar al caudillo de su ensueño. Tal parece que las sillas de ruedas son como carrozas de combate para los sorprendidos policías.

Miren cómo son las cosas que, hace menos de dos semanas, el caudillo voló en su lujoso avión dizque llevando “ayuda humanitaria” a Ecuador, según la noticia me figuré que embutió la aeronave con colchones de esponja, almohadas, pañales y otras cosas suaves para entregarlos personalmente en manos de su colega Correa. Al contrario, ni se dignó en llevarles una mísera colcha a los discapacitados que hace más de una semana duermen en las calles aledañas a Palacio Quemado, demandando atención del gobierno. Lo que el alcalde paceño y otras instituciones civiles colaboraron a través de carpas, alimentos, ropa y otras asistencias básicas no había sido “ayuda humanitaria” sino “uso político de la oposición” para desprestigiar al régimen del magnánimo presidente, según aseguran sus voceros.





2.- El oxímoron más grande del mundo.- A menudo, oímos al binomio presidencial, a los serviles ministros y espantosas ministras, decir que nuestro amado y dignificado país es una taza de leche. Que todo está tan bien y tan bonito que el mundo entero nos contempla con admiración. Uno a uno, los jerarcas del régimen se llenan la boca con versos democráticos mientras mandan a sus fiscales y demás esbirros judiciales a meter proceso o directamente meterlos en una celda a los políticos opositores que ladran mucho o descubren escándalos de corrupción. Sirva como ejemplo reciente la sentencia a dos años de prisión contra un senador acusado de haber falsificado su libreta militar. Parecido fue el descubrimiento de que el mismo vicepresidente (foto) fue habilitado para su primera candidatura en 2005 sin poseer dicho documento, o sea de manera irregular. Lo que todos sabemos, ambos compraron la libreta con el socorrido trámite de “impedimento”, como hacen miles de compatriotas que no quieren pasar por cuarteles. Al legislador opositor le acusan de falsedad material e ideológica y al vicepresidente bachiller que ostenta el título de "licenciado en Matemáticas" en la libreta no le investigan nada.  Solo falta que digan que democráticamente persiguen y condenan a los enemigos.




3.- Celebrando las golpizas.- Como está la cosa tan democrática, parece que últimamente celebramos hasta las palizas que los machotes dan a sus parejas. Por lo menos, el titular de esta noticia da para pensar así. ¿No será más bien que el mundo recuerda el “Día mundial contra la violencia hacia la Mujer” o algo parecido?, o mi cerebro me patina o tengo que volver urgentemente a la escuela.


4.- Deportivos originales.- Otra joyita lingüística que una cadena tan emblemática como ESPN acaba de parir. O es que el lenguaje popular se ha contagiado a los comentaristas porteños. ¿Y es que acaso no se dan cuenta de que están transmitiendo para toda Latinoamérica. ¿Cómo es eso de que se lo empató a San Lorenzo el otro equipo?...¿Será que Huracán “se lo perdió” a Atlético Nacional en Medellín ayer por la noche?


5.- El monje de una iglesia esotérica.- Por un momento creí que se estaba entrevistando a un fan de Star Wars o al mismo Obi Wan Kenobi. No alcancé a oír mucho de la conversación pero al ver a la chica toda tan seria y hasta temerosa de mirar directamente al supuesto monje, casi me entra una catarata de risas. No, no era un programa de humor. El mundo está tan retorcido que ya no se sabe de qué lado saldrá el sol el día de mañana.


6. La capital mundial de los trigueños.- Pucha que me esforcé para encontrar en las imágenes a personas morenas con cabellos o tez dorados, como manda la definición en el mataburros. Ver a un tipo con pinta de asiático me terminó por despistar. ¿Dónde están los trigueños y trigueñas?, me dije. Hasta que recordé que la Okinawa boliviana es una región al norte de la ciudad de Santa Cruz, poblada por inmigrantes japoneses que tienen el honor de llenar la despensa de todo el país de rico arroz. Hay que ver cómo han hecho florecer el campo con su denodado trabajo y sus granjas modélicas. Y ahora me entero también de que son los campeones trigueros.  ¿O se dice trigueños?




28 abril, 2016

2 Las prioridades del caudillo

Marchistas y personal de apoyo, en pleno altiplano (Página Siete)

Ayer, bien temprano veía que nuestro bien amado caudillo se subía a su invencible aeronave El Falcon Millonario para llevar ayuda humanitaria a los damnificados por el terremoto de Ecuador, según titulaba la pantalla del canal oficial. No sé qué géneros habrá podido meter entre los asientos lujosos de la cabina, quizás papel higiénico que hace mucho bulto y no pesa, ni tampoco raya la fina pintura del fuselaje. Que sepamos no llevó más que al ministro de Defensa, a su periodista de cabecera y a algunos edecanes y guardaespaldas. Así que con algo tuvo que rellenar el espacio sobrante del avión que, como sabemos, tiene la capacidad de llevar un equipo de fútbol completo. Menos mal que al emperador de las 36 naciones no le gusta leer que si no se haría transportar los periódicos con canillita y todo, como acostumbraba su amiga Cristina Kirchner.

No hace mucho leía en un artículo que el presidente Morales ya batió el récord de las diez mil horas de vuelo, que en millas o kilómetros equivaldría tranquilamente a haber efectuado varias vueltas a la circunferencia de la Tierra. Afirmaba la misma publicación que el costo total de operación del avión presidencial alcanzaba a diez mil dólares por hora de vuelo. Diez mil por diez mil hacen cien millones. ¡100.000.000 de dólares! , con todos sus ceros para que nos hagamos una idea del bochornoso despilfarro en un país tan pobre como Bolivia. Viajes que en su gran mayoría sólo fueron para promocionar la imagen del caudillo en el exterior y para hacer campaña permanente fronteras adentro. Y pensar que hay demasiadas escuelas que no tienen instalaciones básicas o suficientes pupitres.

Únicamente nuestro inconfundible caudillo sabe llegar con estilo a cualquier lugar, incluyendo a sitios de desastre. Parece que los ecuatorianos requerían urgentemente de su presencia personal para levantarse de las ruinas antes que el indispensable apoyo material. Para glorificarse llevó un carguero de la Fuerza Aérea con toneladas de vituallas y medicinas. El trayecto La Paz-Quito supone alrededor de tres horas de viaje. Entre ida y vuelta el FAB-001 se tragó al menos cincuenta mil dólares de las arcas del Estado. Ese dinero hubiera servido para enviar otro avión con vitales suministros como agua embotellada, leche en polvo, frazadas, etc. Pero qué diablos, importaba más que el presidente fuera a darle un abrazo a su colega Rafael Correa y sacarse la foto juntos en el aeropuerto, entre alfombras y honores militares.

Coincidentemente, el mismo día, la Marcha de Personas con Discapacidad arribaba finalmente al centro paceño luego de un tortuoso recorrido de cuatrocientos kilómetros entre Cochabamba y la sede de Gobierno. Durante semanas este colectivo tuvo que soportar las inclemencias del tiempo, y más aun la indiferencia y escarnio de ministros y otras autoridades que hicieron oídos sordos a sus demandas, a las cuales tildan de irreales y de querer poner en peligro toda la economía del Estado. Si el régimen se desvive en construir sedes sociales a sus sindicatos afines e incluso en obsequiarles vehículos, computadoras y otros privilegios, con mayor razón debería atender a los sectores más vulnerables de la sociedad. Maldita ocurrencia de los discapacitados, casi todos sin empleo, la de exigir un bono mensual de 500 Bs (unos 70 dólares), para sobrevivir con algo de dignidad, aducen ellos. No hay plata, sentencia con pasmosa facilidad el gordo ministro de Economía y Finanzas, con la misma ligereza que abre la hucha para los viáticos del mandatario.

Eso sí, por algún don de la Pachamama, el dinero fluirá como vertiente para los setenta millones que se estima costará la nueve sede para la Asamblea Plurinacional, un suntuoso edificio de veinte pisos de hormigón y cristalería que permitirá a todos los denodados diputados contar con oficinas personales y salones de reuniones con toda confortabilidad en el agreste clima de La Paz. Así como estará también muy feliz la Madre Tierra de que en su seno levanten los rusos una central nuclear –vaya a saber de cuántas centenas de millones de dólares- para dar un salto cualitativo de al menos tres décadas y no perder pisada a los países más adelantados.

Cuatro semanas tuvieron que aguantar los marchistas (los ciegos, los cojos, los de sillas de ruedas) todo tipo de penalidades (cansancio, hambre, frio intenso en las alturas) para que llegando a plaza Murillo los reciban con mallas metálicas a prueba de vándalos; y como insistían en ingresar a la nueva Ciudad Prohibida, a los esforzados policías no les quedó otra que rociarlos con gas pimienta para calmar su beligerancia, pues habían convertido sus muletas y sillas rodantes en armas contundentes que ponían en peligro la humanidad de los pobres agentes. 

Discapacitada gasificada por revoltosa (foto Erbol)

21 abril, 2016

4 Del crepúsculo soñado al amanecer ahumado


Mis ojos han visto lo que mi cámara no fue capaz de registrar

Anteayer desde mi terraza presencié uno de los atardeceres más bonitos que yo recuerde. En esta ciudad de cielos cenizos y espejismos hirvientes a ras de asfalto, no es cosa de todos los días tropezarse con ponientes sonrosados y nubes anaranjadas. Parecía que el sol explotaba tras esas montañas como si fueran el confín del planeta. Más allá me figuraba el vacío, la nada, la oscuridad, la agonía. Perdón por estas insinuaciones poéticas y por robarle el título a algún romancero de bolsillo. Iba a seguir con las mismas ensoñaciones, pero me sale humo.

Porque no hay cosa peor para un despertar que una mañana sabiendo a cosa quemada, a hollín industrial, a chimenea atascada. Me levanté como de costumbre, con ganas de comerme el mundo, condición indispensable para degustar un generoso desayuno. Pero el ambiente sabía raro, justo como las horas siguientes a una Noche de San Juan, en la que una humareda generalizada se apodera de la ciudad de tanto atizar los chorizos parrilleros al unísono y, sobre todo, de tanto reventar la cohetería china como sustituto de las multitudinarias fogatas de antaño.

No sé si las autoridades se habrán enterado, pero esta mañana el cielo amaneció a medias encapotado y no precisamente por las lluvias que se han ido hace rato de este valle polvoriento otrora el granero de Bolivia. Me duele hasta el alma ver siluetas espectrales de manzanos cubiertos de fino polvo en huertas abandonadas de Vinto. Antes todo ello olía a brisa de maizal, a vacas lecheras, a florecientes alfalfares. Hace dos días me quedé contemplando unas fotografías que el tiempo estaba borrando lentamente: inverosímil que en otra época el tranvía discurría entre sauces llorones, molles y eucaliptos. Imagino a las gentes de esos tiempos saboreando el aire con ráfagas suaves de resinas olorosas y todo aquello que retrotraen los bosques. Imagínense hoy malamente sentados en microbuses malolientes y, para el colmo, ser periódicamente azotados por el escape de algún vehículo diesel que nos antecede. ¡Cómo nos hemos jodido la existencia entre siglo y siglo!

No, definitivamente las autoridades no se han enterado de que esta mañana el aire sabía a mierdoso humo. Porque ahí los vi frescos en televisión asegurando que “el aire contaminado no ingresó a la ciudad” luego del infernal incendio que se desató en el botadero de K’ara K’ara donde centenares de llantas fueron devoradas por las llamas. Todos los bomberos de la ciudad y otros voluntarios estuvieron batallando por horas para enfrentar un escenario que parecía el descalabro de un pozo petrolero. Densas columnas de humo negro daban cuenta de que allí se cocinaba algo terriblemente tóxico que requería mascarillas. El alcalde, como siempre dando la cara -desde gigantografías hasta voraces spots televisivos-, apareció al pie del cañón, quiero decir al filo de la hoguera; camuflado bajo una máscara de operario no obstante lo reconocí por los mofletes. Cualquier camión que tenía pinta de cisterna fue trasladado al lugar que hasta la PIL (planta industrializadora de leche) movió uno de los suyos, falta saber qué líquido habrá llevado.

Dicen que nuestro cielito lindo no ha sido afectado de ninguna manera. Que por los buenos dioses no ha soplado ni brisa ligera ni ha llegado el negro manto de la humareda. Que las partículas suspendidas en el aire no han de caer sobre nuestras cabezas. Que los índices de contaminación permanecen estables, afirman los ingenieros medidores y sus extraños aparatos. Que no pasa nada. Pero pasa que el cielo ardió como nunca a lo lejos, pero no tan lejos. Quiero seguir escribiendo, pero me sale humo. Ay, si Vallejo supiera.


Algunos genios sugieren que esta densa humareda es inofensiva (Los Tiempos)


La prueba de que las autoridades viven por encima de las nubes






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