No hace falta ser
fan incondicional de la tele para encontrarse con tropecientos fallos de toda
índole, desde horrores ortográficos e interpretaciones antojadizas de las
reglas gramaticales, hasta errores involuntarios que muchas veces se convierten
en auténticos gags (qué carajos será esto, pero suena divertido). Sucede
diariamente, así que basta con efectuar un vistazo a todos los noticieros, haciendo
uso del zapping cada cierto tiempo, para darse de narices con titulares
antológicos que mínimamente le arrancarán una sonrisa, a menos que usted sea
una estatua.
Por otro lado, se
asegura que la “caja tonta” adoctrina. Tiene su cuota de razón cuando vemos
ejemplos como el de la cabecera, qué otra cosa podemos esperar de los hinchas
gauchos (mayormente porteños), cuando sus propios periodistas especializados
recitan de memoria el “trauma” de la altura cada vez que sus clubes o la
selección albiceleste llegan a La Paz a disputar partidos internacionales. Tan automatizado
está el quejumbroso lamento que no faltan personajes que se refieren a la
“altitud” de la tropical Santa Cruz, por el sólo hecho de ser una ciudad
boliviana. Los jugadores nacionales cuando arriben a Buenos Aires bien podrían
quejarse de la humedad o de la brisa salitrosa, que por motivos obvios
caracterizan a las ciudades costeras. Nunca he visto un titular como “Sporstcenter
en el calor de Brasil”. Eso sería de campeonato.
Pero mejor volvamos
a la televisión nuestra de cada día para despertarnos con noticias frescas, de
modo que arranquemos la jornada a toda máquina y con unas ganas insuperables de
devorar el desayuno, habiendo tomado como aperitivo una ración de carcajadas.
¿Cómo es eso de que las campañas de educación y seguridad vial incrementan los
accidentes de tránsito? No tengo pinta de trasnochado o resacoso, ¿habré leído
mal? Tal parece que los controles de alcoholemia deberían extenderse hasta los
sets televisivos.
En otra ocasión, por
poco, tremendo susto me he llevado al saber que un tipo había chocado con un
edificio en las empinadas calles paceñas, tal cual se tratase de Hulk u otro
superhéroe con inmensos poderes destructivos. Menos mal que las imágenes
mostraban un minibús hecho papilla, con toda la pinta de haber sido estrellado
por un conductor chambón. Pero si la tele dice que un “chofer de… colisiona con
edificio” es para asustarse, ¿o no?
Para variar, pensé
que la momia de Lenin había cobrado vida para irse de vacaciones hasta las
islas Galápagos, destino de los seres más antiguos del planeta, se dice. ¿O era
una forma capciosa de decir que Rafael Correa y su cofradía habían adoptado el
marxismo-leninismo como credo para acabar con la tiranía del dólar que tiene
sojuzgada a la economía ecuatoriana? Entre socios socialistas se echan flores,
me respondía a mí mismo, viendo al imberbe figuretti
del régimen masista. Hechas las averiguaciones, suena que ahora están de moda
los nombres revolucionarios tipo Fidel, Ernesto, o Ilich en nuestro continente.
Así que no resulta extraño que un tal Lenin Moreno sea el nuevo presidente de
Ecuador, nacido con la estrella del líder soviético, ya parece.
Esta no la sabía,
creí que otro bromista estaba vacilando a los televidentes. Otra despampanante
noticia surgida de las concavidades del fabuloso reino pluri-irracional
gobernado por Evo Morales. No fue suficiente que Su Excelencia haya conminado a
todos sus embajadores a aprender mínimamente un idioma nativo (ni inglés, ni
alemán, ni francés, u otra lengua internacional en la que usted esté pensando)
para que, seguramente, cada embajador hable con su imagen ante el espejo cuando
se encuentre en tierras extranjeras. Pero hay un cortesano mucho más original
que S. E., que un día de aquellos instruyó que en el viceministerio de
Descolonización todos los miércoles se debe hablar aymara. Ya puede imitar la
gobernación de Cochabamba que en sus oficinas el día lunes todo el mundo
chapurree en quechua, y en alguna alcaldía de Santa Cruz que alguien establezca
que los martes son de puro guaraní o chiquitano. Y así sucesivamente para la
treintena de idiomas oficiales vigentes en Bolivia. Falta saber dónde
encontrarán hablantes para tantas lenguas moribundas… ¿en Marte? Nadie sabe. ¡Qué
viceministro más janiwa!, diría mi
difunta abuelita.
Para terminar,
una noticia pirateada por doble partida, empezando por el titular que
puntualiza “gargarizar” los derechos humanos (¿para escupirlos será?). El
Defensor pirata (porque aquello de que no tiene ninguna legitimidad ya que defiende
al Gobierno antes que al Pueblo), por hacer buena letra con el amo, sumó su
garganta a la decena de ministros y otros cortesanos, que exigen la liberación
inmediata de funcionarios aduaneros capturados por carabineros chilenos en
circunstancias sospechosas cuando luchaban limpiamente contra el contrabando, se
asegura de este lado de la frontera. Muy diligente el burócrata para exigir a
la abusiva justicia chilena que trate bien a los detenidos, pero bien que se
hace al tuerto cuando el gobierno local atropella los derechos humanos de los
más desfavorecidos, como el sector de los discapacitados.

