30 julio, 2011

3 Palíndromos: Dalí era un avaro



¿Les ralló dádiva el avaro Dalí? ¡mil adora! ¿vale?, “avida dollars”, él.
Les ralló dádiva, lame acémila. Dalí me cae mal. “avida dollars” él.
 
Lean a galo ateo, pose vil a Dalí ve, ¡so poeta! ¿ola gana él?
Reí, letal es arte, vil a Dalí ve tras el atelier.

 
La afición desmesurada que Dalí sentía por el dinero fue incluso satirizada por André Breton, que lo rebautizó como “Avida Dollars”; que  es el resultante de la transposición anagramática de las letras que forman el nombre y  primer apellido de Salvador Dalí, y con el que Breton, el Papa del surrealismo,  estigmatizó a su antiguo correligionario como castigo a su afición al vil metal. El famoso anagrama de “Avida Dollars” simbolizó la ruptura de Dalí con los surrealistas de Breton, y con el que el poeta francés pretendió anatemizar la afición desmesurada que el pintor de Figueres sentía por el dinero. Apego que se manifestó de forma exagerada durante la etapa que pasó Dalí en EE.UU, allá por los 40.Esta actitud en exceso mercantilista provocó el desagrado de Breton, que en un alarde de genialidad creó el apodo de “Avida Dollars” para dejar en evidencia a Dalí. Ahora bien el pintor ampurdanés, lejos de enfadarse por el apodo que le había colgado Breton, decidió adoptarlo a modo de provocación y a jactarse del mismo.(Pere J. Brachfield)

El Dalí Avida Dollars, sobrenombre irónico que le endilgó André Breton, siempre estuvo años luz de aquel otro Dalí preciso y aguijoneado, embaderillado de surrealismo, de ese surrealismo que le permitió ablandar la realidad e incendiar jirafas en sus cuadros. O sea después de su etapa surrealista Dalí se convirtió en un hombre anuncio, derivó hacia el profesional del arte con un alto sentido del comercio y la publicidad.(Carlos Yusti, Escáner Cultural, Revista Virtual, Chile).


OTROS  PALINDROMOS

A Imanol: logo moló mogollón a Mia.
¿A rey oye?... (risas)…oí “cargada” graciosa si rey oyera.
Abad efusivo lo vi,  su fe daba.
Adam allí masai cargó, gracias a mi llamada.
Allá cayó hortera, da retro, hoy acalla.
Etna divino ni vi Dante.
Los orea aerosol.
¿Nápoles amó? ¡cómaselo pan!
Otro cae “mutis”, ni “in situ” mea corto.
O soñó, rozó bala calabozo roñoso.
O dan oro -cae sonrisa-, Sir no sea coronado.
Oí: ¡vaya!, tal Adonis nace, cansino da lata, ¿ya vió?
Rata, mera gorda ni trama Martín a droga rematar.
Sam a jodido José: ¡seso jodido jamás!
Yo haré acoso -iba rabioso- caerá hoy.
Y a hortera necio oí: “cena retro hay”

25 julio, 2011

2 Razones por las que no me trago a “Los Soprano”

un Capo así no mola
A pesar de haber sido creada y producida por el gran guionista David Chase. 
A pesar de sus 6 temporadas, 86 episodios y casi 10 años en antena. 
A pesar de su enorme despliegue en recursos económicos, humanos y  técnicos.
A pesar de sus 21 premios Emmy,  5 Globos de Oro, e innumerables nominaciones y premios para sus protagonistas.
A pesar de James Gandolfini, Steve Buscemi, y los numerosos secundarios de lujo, casi todos italoamericanos, lo cual le da más credibilidad a toda la serie.
A pesar de los numerosos homenajes y referencias a la trilogía de El Padrino (Coppola), Scarface (dePalma), Buenos Muchachos (Scorsese), y otras notables películas de mafiosos.
A pesar del criterio casi unánime de la crítica, afirmando que es una de las mejores e innovadoras de todos los tiempos.

A pesar de ser parte de la cultura popular estadounidense de la última década: los numerosos estudios, artículos de prensa, opiniones,  libros, videojuegos y otros productos de mercadeo que ha generado, amén de legiones de fans en todo el mundo.
A pesar de su incuestionable calidad, ya saben: guión, puesta en escena, dirección, reparto, etc.
A pesar de HBO.

¿Por qué no me atrae?

Lo he intentado una y otra vez, empezando con la primera temporada. A veces, incluso viendo episodios sueltos de las otras, sin embargo no he conseguido empatizar con ella,  no he podido ‘engancharme’ a la historia, no sé hay algo que falta, algo que chirría. Dicen que es todo un tratado sociológico sobre la naturaleza humana y cómo no,  sobre el papel caprichoso que ha desempeñado la colonia italiana en la historia estadounidense, inmersa en ese conflicto permanente de asumir su identidad norteamericana o apegarse a los valores tradicionales de la familia italiana. 

¿Cuál es el problema entonces?... mi desencanto se puede resumir en dos palabras: estética y mística.

De acuerdo,  es indudable que la televisión tenga que adaptarse a los tiempos que corren, pero trasladar el género mafioso o cine de gánsters y ambientarla en nuestra época pierde su brillo, esa estética tan característica: trajes, corbatas, sombreros, gabardinas, coches caros, en síntesis; el crimen con elegancia. No soporto ver al capo Tony Soprano con ese aire tan descuidado, vistiendo camisas floridas y fuera del pantalón, un mafioso tan cutre no me asusta ni me provoca simpatía, mucho menos me atemorizan el resto de los jefes en chándal o pijamas deportivos. Más miedo me daban los viejitos “jefes de familia”, comiendo espagueti tranquilamente mientras decidían el destino de sus enemigos en una escena de la película Casino. 

Estos mafiosos en camisa y chandal no dan miedo
Otra cosa era esa notable serie de Los Intocables, allá por los años sesentas.
Por otro lado, centrar la historia en los conflictos existenciales y circunstanciales de una familia, regida por un mafioso venido a menos, que es preso de sus temores y contradicciones, y emplea su tiempo entre trapicheos de poca monta y visitas a su psicoanalista; definitivamente  no logra instalarse en mi imaginario sobre la mafia y sus historias. Quizá si toda la historia se hubiera desarrollado en una película o trilogía a lo sumo, me hubiera sido más convincente o digerible. Así,  me han parecido soberbias por ejemplo, Buenos Muchachos y Casino, a pesar de su estética contemporánea algo vulgar, o quizá era la presencia monumental de un Joe Pesci tan cutre como temible cabronazo.

Si la historia fuera siempre elegante, me lo pensaría
En resumen, siempre he asociado el cine gansteril a  la trilogía de El Padrino, Los intocables de Eliot Ness y otras películas que ilustran la convulsa historia de la mafia, con su criminal elegancia, sus particulares códigos de valores, supersticiones, costumbres, etc. Todo esto envuelto en unas historias ambiciosas, grandilocuentes, describiendo la lucha intestina de familias poderosas en escenarios gigantescos como Chicago y Nueva York y que remiten incluso hasta la Italia profunda. Y esta serie de los Soprano, que se centra mayoritariamente en narrar las miserias de una familia ‘pequeña’ de New Jersey, dándole un toque más humano y aparentemente más profundo, definitivamente no me atrapa. 

Qué le vamos a hacer, soy así, nostálgico por esa otra época, manías mías simplemente. La mafia, sin esa estética antigua y una épica por detrás, definitivamente no me mola, como dicen en España.

Referencias:  Los Soprano

22 julio, 2011

0 Me avergüenza que mi peor artículo sea el más visto


Usted es la culpable
Hoy estoy seco de ideas. Las musas me han abandonado. Hace casi un año que arrancaba este blog, cuya única intención era perder el tiempo y luchar contra ese mal espiritual que me atosiga hace muchos años; el aburrimiento. Y sí,  estuve perdiendo el tiempo un par de meses en el engorroso y frustrante diseño del sitio, el sinfín de problemas que me dio (y sigue dando) Blogger como a muchos.
Creo que soy víctima de esa ley murphyana de que “lo bueno sale a la superficie, la mierda también”. Ha de ser verdad. Hasta hace poco estaba bastante satisfecho del artilugio que muestra lo más popular  del blog. Encabezaban mis dos mayores pasiones: el cine y el fútbol, con algunos de mis artículos más queridos y por supuesto mostraba inevitablemente algunos de los más flojos también. Estaba encantado que se llevara la palma ese reclamo nostálgico sobre las mujeres fatales del cine. Todo iba bien, hasta que se coló de la noche a la mañana un artículo brevísimo, poco logrado, pobre más bien. Mi excusa es que constituye uno de los más antiguos, de los más verdes o inmaduros, de eso que se llama en el mundo del fútbol un “ejercicio de calentamiento” o de aquellos que han salido a luz cuando uno se preguntaba: ya tengo mi blog ¿y ahora de qué carajos escribo?
Al punto, mi “ladrido” sobre la bellísima Alizee ha tenido un crecimiento exponencial en sus visitas y no creo que se vaya a caer del podio, quizá fue un error escribir algo sobre ella. Por culpa del gugleo, su presencia en la cúspide no me hace feliz precisamente. No pretendía hacerme conocido como el tal Lin Tao que llenó casi toda Nueva York con posters de Britney Spears para promocionar sus libros. No quiero ser modernete, ni inmensamente popular, Dios me libre. Lo mío es más bien una paja mental (entendida como ejercicio de razonamientos para uso personal, que quede claro).
Pido clemencia, necesito justificarme. Es que esta chavala corsa es una debilidad, me encanta verla moverse en el escenario con esos ojos tan negros, tan provocadores. Eso es todo, su música es un desastre. No me interesa lo que cante, es puro embeleso, cierro mis oídos abro las cortinas de mis ojos, pura contemplación nada más, de ahí el título “música para los ojos”. Por eso no escribí casi nada sobre ella, el pensamiento se me nubla al verla.
En resumen, sería fácil  suprimir ese bochornoso artículo del blog, aunque he estado tentado, resultaría hacer trampa. Uno debe convivir con sus aciertos y yerros, aunque se lo tilde de lo que sea.  De seguro, que muchos al caer en la emboscada de cliquear en la entrada más popular,  se llevan un chasco monumental y murmuran para sí: “¿es todo lo que ofrece este tío, vaya mierda de…?”, y luego rehúyen de las demás entradas como de la peste.
Así que si usted es un internauta extraviado o recién llegado por aquí, no se deje llevar por el anzuelo engañoso de  “lo más visto o leído”, tómese su tiempo, siga su instinto.  
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