08 diciembre, 2012

4 Luego dirán que fueron los extraterrestres


foto APG
Destapada la gigantesca red de extorsión y corrupción que envuelve al Ministerio de Gobierno y que ha salpicado a otros dos, entre ellos el –propagandísticamente-muy pulcro y eficiente Ministerio de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, ha permitido corroborar el manejo descarado que se hace de la justicia por parte de operadores políticos al servicio del gobierno. Dotados de superpoderes, los dos asesores jurídicos señalados como cabecillas, durante cinco años extendieron sus tentáculos a varios organismos del Estado, armando una bien aceitada maquinaria de extorsión que hizo arrodillar a jueces y fiscales para que actuaran según pedido. 

Por el volumen de operaciones, es evidente que la organización funcionaba como una auténtica empresa con fines de lucro. Se estima que sólo al empresario Jacob Ostreicher le despojaron más de 20 millones de dólares a través del remate irregular de sus bienes. La red actuaba a través de intermediarios: visitas o recados a las víctimas y a veces simples telefonazos. Las denuncias suman y siguen: Empresarios, alcaldes opositores, presos por narcotráfico, acusados de terrorismo y funcionarios de anteriores gobiernos, empezaron a declarar que habían sido víctimas de extorsión, a cambio de ser liberados o de que cesara la persecución judicial. Los montos exigidos pasaban de los cien mil dólares en varios ejemplos. Un caso llamativo es del alcalde oficialista de Warnes, quien, según él, se quejó en persona a Evo Morales de que estaba siendo hostigado por funcionarios del gobierno, a lo que el mandatario no le concedió importancia alguna y más bien se limitó a responderle: "yo aguanté 17 años de juicios, presiones y aquí me tienes de Presidente, aguante’. Y eso fue hace más cuatro meses antes del escándalo.

En lo que coinciden diversos analistas, es que este es el más grave caso de corrupción del régimen masista, habiendo socavado las entrañas del gobierno sin que nadie se haya dado cuenta. Por las implicancias políticas, resulta gravísimo que se haya generado desde los ministerios más poderosos y más cercanos a la órbita del presidente. Los dos ministros de cabecera y de plena confianza de Morales quedan en entredicho. Extrañamente, el ministro de la Presidencia, conocido por sus ataques furibundos contra el gobierno norteamericano y la oposición, calla. Por lógica, el ministro de Gobierno se bate solo como un espadachín trasnochado, llevando el peso de toda la investigación, que hasta ha sido reconocido su esfuerzo por un senador estadounidense llegado expresamente para seguir el caso de su compatriota Ostreicher. Simple juego de apariencias diría yo. 

Lo que todo el mundo esperaba era la reacción del presidente. Fiel a su táctica de victimizarse, apenas se lo vio, retirándose a sus aposentos afirmando que se sentía dolido, con una cara compungida de William Wallace sabiéndose traicionado. Una vez mas, dijo que “de verdad no podía creer que pudieran haber compañeros que intentan desprestigiarlo”. La misma fórmula de hacerse al distraído, al que no sospecha nada. Muchos le habrán creído la treta. Como era de esperar, saltaron los acólitos a explicar la situación dando excusas de lo más absurdas y bobaliconas, intentando salvar al partido en todo momento: “esto no es un asunto del MAS, se trata de gente infiltrada que quiere perjudicar al proceso de cambio”.  Ja, si pudieran explicarnos cómo es que insertan a “infiltrados” en cargos de tanta responsabilidad, sin el aval de algún dirigente del partido. Para reventar de risa o morir de indigestión. 

Lo que queda bastante claro es el papel que jugó el gobierno norteamericano en el caso. Se sabe que los abogados de Ostreicher fueron llamados, tiempo atrás, ante el mismo Congreso de los EEUU para que explicaran minuciosamente la situación del empresario encarcelado. Como en las películas, al FBI se le había encargado paralelamente que efectuara un monitoreo. Como un articulista dijo, ya no hace falta que el imperio patee el tablero o arme golpes de estado para conseguir sus fines, ahora recurre a estrategias más sutiles, como el de enviar un actor galardonado de Hollywood. A los pocos días de la visita de Sean Penn a Evo Morales en palacio de gobierno, este ordenó el operativo de captura de los principales sospechosos. Hasta tuvo la inocencia de revelar que se había enterado de las operaciones de la banda, “gracias a unos mensajitos de una embajada” enviados a su celular, según reconoció. No hace falta indagar de qué embajada se trata. Fue tanta la presión y campaña internacional a favor de Ostreicher que al gobierno no le quedó otra salida que asumir una actitud sumisa y dejar a un lado su retórica de dignidad antiimperialista.  Para guardar las apariencias, niegan toda injerencia norteamericana y se cubren de loas queriéndonos mostrar lo bien que combaten a la corrupción. Llegaremos hasta el fondo, caiga quien caiga, dicen.

A casi una semana del escándalo, más de una decena de funcionarios fueron cayendo, curiosamente todos de mandos medios o inferiores. Ni un solo jerarca. Ni un solo ministro, a pesar de las denuncias e indicios que salpican a varios, entre ellos un influyente diputado y la ministra anticorrupción fueron señalados de haber movido sus influencias. Al contrario en el gobierno cierran filas, argumentando que son argucias con fines políticos de la oposición.  Todos son unos angelitos menos los dos cabecillas,  a quienes se los convirtió rápidamente en chivos expiatorios. Toda una oleada de delitos y acciones abusivas del régimen, fueron endilgados a estos oscuros personajes, que me hace recordar a una escena de la Lista de Schindler, donde un niño judío muy listo señala a un hombre, ejecutado al azar un minuto antes como el culpable de un robo, avivada que salva el pellejo a los demás. 

Nuestros gobernantes son unos genios. En sus sacrificadas pesquisas descubrieron, oh casualidad, que uno de los funcionarios implicados es un agente infiltrado de la CIA. Un solo personaje habría tejido la trama delincuencial y había hecho tambalear toda la estructura del régimen. Miren que los yanquis están aparentemente concentrados en fijar su atención en una pulga de la política internacional como es nuestro país. O será que al imperio le ha hecho temblar la arenga de que Evo Skywalker quería “tener unas fuerzas armadas temidas por el imperio” para enviar a uno de sus guerreros Sith a aplastar su pujante revolución democrática y cultural. Realidad y ficción al servicio de la salsa plurinacional. Ni George Lucas lo hubiera pensado mejor. Mañana dirán que los nuevos infiltrados y culpables de todo habían sido E. T. y sus amigos.
                                                                                                                         

04 diciembre, 2012

4 El museo de Su Excelencia


Maqueta del proyecto-EFE
Vale que la humilde casa de adobe donde supuestamente nació Su Excelencia, sea declarada monumento histórico. No es nada peculiar, andando el tiempo, también se han rescatado las moradas de otros presidentes que yacían en ruinas en varios casos. Para perpetuar la memoria histórica, se dice. Para llevar turistas y alimentar la leyenda suele ser la explicación más natural. Pero como estamos en tiempos de socialismo milenarista, de yapa hemos declarado a su localidad de origen como “Patrimonio Histórico Nacional”. Sin duda, es un acontecimiento histórico e hiperrevolucionario porque nunca antes había sucedido algo similar: a partir de este ejemplo, las decenas de ciudades y pueblos natales de los mandatarios deberían de gozar del mismo privilegio.

Que a partir de la circunstancia que nos ocupa, al pueblecito de Orinoca, le hayan llevado electricidad, televisión, telefonía celular e internet, además de inaugurarle hace pocos días una carretera asfaltada, no tiene nada de extraño, ni es criticable que el presidente quiera mimar a sus paisanos.   Sin embargo, que en el mismo sitio se haya decidido levantar “el museo más grande de Bolivia y uno de los mayores de Sudamérica” da para corroborar que solo se pretende alimentar el mito del “presidente más grande de Bolivia”, según un abogado que le dedicó un libro, al tiempo que se postulaba para magistrado.

Imagínense que las construcciones más importantes en una aldea perdida en mitad de la nada (literalmente en medio del desértico altiplano), sean un coliseo cerrado, un estadio de césped artificial y el mastodóntico museo dedicado a la Revolución Democrática y Cultural. No contento con el proyecto inicial que solamente contemplaba la construcción de un edificio y por ende a un costo menor, el caudillo soñaba con un megaproyecto a la altura de sus delirios. Por fin, luego de los ajustes, se ha dado inicio a los trabajos: la obra tendrá una superficie de 6.000 metros cuadrados, dentro de un terreno de 12.000 metros, dividida en tres módulos, que tendrán la forma de un armadillo, un puma, y una llama, figuras presentes en la cosmovisión andina. Tal es la magnitud del proyecto que según el arquitecto encargado, será por primera vez que en 500 años, que se construye otra vez un templo andino como los que existieron en la época prehispánica.

Orinoca y sus humildes casas que contrastarán con el lujoso museo de Evo (foto Los Tiempos)
Como no podía ser de otra manera, el museo será llenado con objetos acumulados por el mandatario durante su trayectoria política. Según sus promotores, sus instalaciones albergarán los 500 ponchos(polémicos por ser los aparentes culpables de haber inflado el patrimonio del presidente) obsequiados por los artesanos y campesinos durante los maratónicos viajes de Morales, además de las decenas de libros que se han escrito sobre él (falta saber si formará parte de la colección, el libro más vendido en Bolivia y que lleva por título “Evadas, cien frases para la historia”). Lógicamente, para disimular, incluirán muestras de arte indígena. Por si fuera poco, se dijo que incluso se rescatarán algunas grabaciones que hizo Evo, en sus tiempos de trompetista de una banda folclórica. Quién sabe, su trompeta quizá sea más codiciada que la de Louis Armstrong. 

Y uno se pregunta, quién irá a la nueva Meca andina, tan alejada de los circuitos turísticos. Ni el sitio donde murió El Che, siendo para muchos el revolucionario más grande de todos los tiempos, tiene muchos visitantes, apenas unos románticos visitan su sencillo santuario que con seguridad no costó ni cinco mil dólares. Cuestiones culturales e ideológicas aparte, si cualquier personaje, profeta herbolario o guerrero multicolor,  quiere perpetuar su figura o levantar un monumento a su pie izquierdo, estaría en su pleno derecho, siempre y cuando se lo haga con su dinero o con el aporte de su ejército de admiradores. Pero una vez más, se están farreando la plata de todos los bolivianos: otro capricho personal que demandará un presupuesto de 7 millones de dólares. Nada raro que en poco tiempo, también construyan una pista para que el emperador llegue en su nave plurinacional. Y luego quizá levanten una gigantesca estatua emulando a un dictador de Corea del Norte, con el puño izquierdo en alto y con traje Mao incluido. Ni Mariano Melgarejo, considerado el gobernante más extravagante de la historia nacional, había alcanzado cotas tan altas de vanidad. 

30 noviembre, 2012

4 El paraíso de la corrupción


Carlos Romero, ministro de Gobierno-APG
Qué jodido vivir en un país donde no somos campeones de nada. Ni siquiera en el campeonato mundial de corrupción. Un tiempo estuvimos a punto de rozar la gloria: “antes éramos subcampeones en corrupción, pero eso ahora ha cambiado” se jactaba en alguna ocasión nuestro presidente Morales. Como para creerle, al ver que había creado un ministerio específico para combatir a todos los corruptos, a ningún régimen anterior se le había ocurrido la revolucionaria idea de crear una especie de FBI financiero. Como para creerle al ver a su ministra dando conferencias de prensa acerca de sus logros. Manzanita verde como símbolo de combate a la podredumbre institucional. “Tolerancia cero a la corrupción”, uno de sus lemas resonantes. Propaganda, televisión y más propaganda. Para que el mensaje cale, hasta se mostró cómo se daba la bienvenida en el aeropuerto a los ex gobernantes acusados de robar al Estado, atrapados en otros países: enmanillados y custodiados por agentes encapuchados y fuertemente armados, que ni para delincuentes altamente peligrosos.  Cuánto celo, cuánta prolijidad, cuánto profesionalismo, por cortesía del Ministerio de Gobierno.

Así, mientras el Ministerio de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, dedica el tiempo a investigar hasta la marca de camisa de los alcaldes y gobernadores opositores, además de mostrarse especialmente ejemplar sancionando a  sus propios subalternos que incurren en trapicheos insignificantes, en contrapartida, curiosamente nunca le funciona el olfato para destapar negociados, robos y otros delitos a escala mayor. Cosas de la vida, las cloacas gigantes se destapan por sí solas o por circunstancias fortuitas: un crimen, un accidente de tránsito, rencillas internas o la torpeza de algún involucrado, alternativamente se han constituido en los detonantes. Tanta es la basura que sale a la superficie que salpica a mucha gente. Sin embargo, solo algunos se quedan marcados con el aroma pestilente, el resto se lava la cara y el traje, y a empezar de nuevo.

Estamos acostumbrados a vivir en la cultura de la picardía criolla. Apenas nos indigna que un funcionario prospere a costa de la función pública. Cuántas veces hemos escuchado  la frase “roba pero hace obras”. Llegar al poder, sea municipal o nacional, siempre ha sido la razón de ser para mucha gente. A meter mano al tesoro cuanto sea posible, de manera descarada o solapada con la adjudicación irregular  de obras. A labrar pequeñas fortunas sacando ventaja de una situación privilegiada. En tiempo record, porque el poder es pasajero; hay que aprovechar, que “el que no afana es un gil”, a ritmo de tango. Ellos lo saben desde los tiempos milenarios de la China imperial hasta el día de hoy.  La corrupción es transversal a las ideologías y revoluciones de toda índole. Que el Guerrero del Arcoíris nos haya prometido un nuevo amanecer y la protección de la Madre Tierra, no nos ha librado del azote de los oportunistas, ni con fumadas poderosas de sus chamanes.

Hace un par de días, el país fue sacudido por otro escándalo mayúsculo desde las entrañas del mismo gobierno. Otra vez en las barbas del Ministerio de Gobierno. Como en otra ocasión, en su seno funcionaba todo un clan de narcotráfico encabezado por el principal asesor antidrogas, detenido luego en Panamá. Esta vez fue por la denuncia de un empresario norteamericano preso en Santa Cruz por presunto enriquecimiento ilícito y nexos con el narcotráfico. El caso Ostreicher puso en evidencia toda una red de extorsionadores, al mando de dos abogados, representantes legales del mismo ministerio y, que gracias a un poder ilimitado hacían de las suyas, presionando a jueces y fiscales para dirimir sentencias a favor de algunos o arruinar a otros. Lo llamativo es que estos funcionarios ya operaban por lo menos desde hace cinco años atrás: cuatro ministros pasaron por la misma cartera y ninguno se enteró de los turbios negocios. La más terrible de las paradojas se produce cuando el organismo encargado de la seguridad interna del estado, no es capaz de descubrir ni a su propia carroña, a pesar de contar con innumerables agentes de “Inteligencia”.

A Jacob Ostreicher, detenido desde hace 18 meses en la cárcel de Palmasola, se le incautó maquinaria, fincas, ganado bovino, vehículos y producción de arroz. Desde el principio de su detención afirmaba que había sido víctima de una red de corrupción. No le creyeron y se pudría lentamente en su celda, afectando gravemente a su salud, que hasta el actor Sean Penn - aprovechando un viaje de visita  a su amigo Evo Morales- fue a entrevistarse con su compatriota en dicha cárcel. El mismo ministro de Gobierno se comprometió con Penn a efectuar un seguimiento personal del caso, de eso ya pasó más de seis meses. Otra publicación reciente afirma que la intervención del mismísimo FBI precipitó la caída de la red de extorsión y corrupción. 


Tan grande era el nido de ratas que resulta inexplicable que no se haya intervenido antes. Tan fácil fue hacer desaparecer casi 15 mil toneladas de arroz de los almacenes de la Dirección de Bienes Incautados (Dircabi). Tan sencillo fue rematar centenares de cabezas de ganado a precio de gallina muerta. Tan simple vender la maquinaria industrial como si fuera una carretilla. Cosa de magos. “Ellos venían con sus credenciales y chalecos del Ministerio de Gobierno, comprábamos de buena fe” dicen los beneficiados privados. Botín redondo y millonario: el negocio sobrepasa los 14 millones de dólares, según estimaciones de Jerjes Justiniano, abogado cruceño.

El escándalo implica a un montón de funcionarios gubernamentales y judiciales. Ostreicher acusó incluso al ex fiscal distrital de Santa Cruz de dilatar su proceso, que hace poco estuvo pugnando por la fiscalía general del Estado. Destapada la olla, surgieron más denuncias; familiares de otros presos relataron que habían sido extorsionados con miles de dólares para favorecer sus casos. Acusaciones y más datos empiezan a desenvolver el ovillo, el proceso da para largo. Mientras tanto, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, salta a la palestra con toda gallardía, declarando “hemos tenido la valentía de encarar esta investigación”. Llevándose todo el crédito, como si fuera el héroe. Tan pancho, tan orgulloso, como si no se enterara de que la mierda estaba en su patio. En otro país, hubiera sido destituido de inmediato o se hubiese provocado el harakiri y no solo metafóricamente hablando. Aquí, un poco más y deberíamos condecorarlo según nos dio a entender. Así estamos.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
 

El Perro Rojo Copyright © 2011 - |- Template created by O Pregador - |- Powered by Blogger Templates