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| Autoridades contemplando el coche de la huída-(yungas.com.bo) |
Fue ver la fotografía del cadáver y supe que
algo andaba mal. Según los especialistas de la policía, el cuerpo encontrado
colgado de un árbol era muy probable que fuese del ex teniente Jorge Clavijo,
que se había dado a la fuga luego de haber asesinado a su esposa, cerca de la medianoche
del lunes 11 de febrero, en pleno feriado de carnaval. Fue el caso más horrendo
de los hechos violentos que se incrementan durante estos festejos. El asesino
habría estado bebido al cometer el crimen.
Por el testimonio de un cabo cómplice, se sabe
que el homicida estuvo oculto en la casa de éste durante algunos días, en la
populosa ciudad de El Alto. Luego de reunir algo de ropa y dinero,
aparentemente tomó el coche que era de la víctima para dirigirse a Los Yungas, no
sin antes pedir a su colaborador que rezara por él, ya que además de policía,
era curandero espiritual en sus ratos libres, según su propio testimonio. Nunca
me había enterado de que un policía se dedicase a perseguir tanto a los vivos
como a los espíritus.
La noche del martes 5 de marzo, una larga
caravana de vehículos llegó hasta la morgue de La Paz. Al instante, el
lugar se llenó de reporteros y cámaras
de televisión. Ministro de Gobierno y su respectivo viceministro (que van
juntos a todas partes como Sherlock Holmes y su fiel ayudante Watson),
comandante de policía, oficiales varios, guardias, familiares y público en
general, conformaban una abigarrada estampa digna de una serie policial de bajo
presupuesto.
Habían pasado exactamente tres semanas entre
el crimen y el hallazgo del supuesto cadáver de Clavijo. A ojo de buen cubero,
los forenses de la policía establecieron que el ex teniente habría muerto hace
diez días, por el estado de descomposición que lo tornaba irreconocible a
simple vista. Mientras los técnicos hacían su trabajo, las autoridades se
dedicaban a despejar dudas y explicar las circunstancias del hallazgo. Estamos
casi seguros que se trata de él (Clavijo), dijo el comandante general, porque
hallamos un celular, las llaves de un auto, y otras cosas; además, se había construido un refugio de ramas. Él
era especialista en sobrevivencia, remarcó (claro, había sido muy complicado
para el resto de los mortales improvisar un refugio en el monte).
Tanta había sido la dedicación del comandante
que él mismo fue a recoger el cadáver, hasta inmediaciones de La Asunta, a más
de 150 kilómetros de La Paz, tal vez porque le tenía cariño a su subordinado, a
quien había nombrado como instructor de la universidad policial (Unipol) por
sus reconocidas habilidades, a pesar de que al oficial le precedía su fama de
violento. En el sitio del hallazgo ordenó a sus ayudantes que plantaran una
cruz y le rindieron homenaje como buenos camaradas. ¿Cómo estaba seguro de que era
Clavijo?, ¿por el uniforme que portaba el cuerpo?
Aquí es donde entra la duda a cualquier
ciudadano medianamente informado. Y es que al ver la fotografía, cualquiera se figura
que el cadáver es de larga data, no los diez días que se especula. Como decimos
popularmente, el cuerpo estaba charqueado, casi en los huesos, desprovisto de
tejidos, especialmente el cráneo. O, como afirmó una forense -sin entrar en la
jerga de la Dra. Bones- en un programa de televisión, el cuerpo ya estaba
“esqueletizado”, y que ese proceso ocurría naturalmente después de mucho
tiempo, no menor a dos meses. Además, resulta sorprendente que falten varios
dientes frontales de la mandíbula superior. Otro punto que llamó la atención de
la especialista fue que el uniforme estaba aparentemente intacto, sin
rasgaduras que se producen normalmente cuando la “fauna cadavérica” hace su
trabajo. Asumiendo que los buitres, roedores e insectos (numerosos en una zona
boscosa y tropical) dieron cuenta del cuerpo, ¿tiene sentido que sólo se
cebaran con la cabeza, hasta devorar algunos incisivos? (saquen sus propias
conclusiones, advierto que las imágenes son algo macabras).
Según pasaban los días, se fueron conociendo
mas detalles del sitio donde se encontró el cuerpo. El abogado de la familia de
la periodista asesinada se preguntaba que por qué no había huellas
(raspaduras y eso) en el árbol donde el
ex policía se había colgado, un individuo alto que con seguridad pesaba 80 Kg.,
mínimamente. Otros analistas, especialmente psicólogos, especulan que más
lógico hubiera sido que el fugitivo se pegase un tiro con su arma de reglamento
y no ahorcarse de forma patética, tal como fue hallado. Otros sostienen que los
individuos agresivos y violentos son poco dados al suicidio. Recordemos que el
fugitivo era uno de los mejores efectivos de la policía, frio y calculador, tan
entrenado como un boina verde. Morir de esa manera, como un aficionado, no
tiene sentido.
Y lo que resulta más ridículo todavía, es que
el cadáver haya sido hallado por los lugareños, ¡a menos de un kilómetro! del
sitio donde se descubrió –unos días antes- el coche en el que huyó. ¿No se
supone que con toda la cantidad de agentes que llevaron a la zona, debieron
haber peinado los alrededores? No vale la excusa de que el sitio es de difícil
acceso.Otro detalle que no encaja en la versión policial es la
aparición de las llaves del automóvil cerca del cuerpo. Asumiendo que el
fugitivo hubiese empujado o dejado caer el motorizado al fondo del barranco, ¿no
debería de estar la llave dentro del coche haciendo contacto?, ¿qué sentido
tiene conservarla si se estaba deshaciendo del mismo?
Para aumentar las sospechas de la familia de
la mujer asesinada, los fiscales no permitieron en ningún momento que un
forense contratado participara de la autopsia, con el argumento de que debía demostrar
que estaba cualificado para las distintas pruebas científicas que se iban a
efectuar al cuerpo. Sin embargo, extrañamente sí permitieron que un familiar
del supuesto occiso participara como testigo. Según las primeras pruebas (identificación
de huellas dactilares), las autoridades afirmaron que estaban seguros en un 90%
de que se trataba de Clavijo, hecho que no convenció a la madre de la
periodista, quien visiblemente afectada, exigió un examen de ADN fuera del país
. Al contrario, la familia de la otra parte, inmediatamente aceptó el
veredicto. Y uno se pregunta, cómo es que pueden estar tan convencidos, basados
en pruebas preliminares, si el cuerpo estaba totalmente irreconocible. ¿O es
que en el fondo, saben que su pariente está vivo y a buen recaudo?... Definitivamente,
algo no encaja.
Así las cosas, el ministro de Gobierno, para
calmar los ánimos dijo que el caso no está cerrado, que seguirían con los operativos
de rastrillaje. Exhortó a los medios a no seguir especulando con los hechos. Y
dio un plazo hasta el lunes 11 de marzo para conocer los resultados del
análisis de ADN que se está efectuando en el Instituto de Investigaciones Forenses,
recalcando que se tienen los medios técnicos y profesionales para garantizar
las pruebas. Entretanto, en el ambiente
persiste la idea de que se trata de otro montaje del Gobierno. Tienen razones
muy poderosas para confirmar la muerte del ex teniente Clavijo. Pero eso, será
motivo de otro artículo.




