04 noviembre, 2016

2 Todos Santos: el homenaje de los vivos a los muertos

Mesa que armamos en casa de unos primos para conservar la tradición.

Afortunadamente en gran parte de Bolivia, sobre todo en la región andina, sigue muy viva la costumbre de conmemorar a los difuntos a través de diversos ritos que se celebran entre el 1 y 2 de noviembre de cada año. Tradición que se remonta a la época precolombina, en la cual -según algunos investigadores- las comunidades solían sacar a los muertos de sus nichos para engalanarlos y ofrendarles con comida, música y otros agasajos. Con el arribo de los españoles, la festividad adquirió otras características, fusionando elementos andinos con propios de la liturgia católica, que ya tenía en el santoral cristiano el día de Todos Santos, en homenaje a sus primeros mártires. De ahí que en países como México, Perú y Bolivia, la fiesta de los muertos sea un acontecimiento muy importante, arraigado, complejo y rico en matices, como resultado del sincretismo religioso-cultural originado en la convivencia entre las cosmovisiones indígenas y la europea.

Hoy compartimos ese legado a través de diversas manifestaciones y según las características propias de cada región. Es así que en Bolivia, por ejemplo, las ceremonias o modos de celebración varían, aun entre pueblos vecinos, pero no tanto en el fondo, cumpliéndose ciertos ritos obligatorios que manda la tradición.  Es forzoso, de entrada, que la familia del difunto “haga rezar” durante los tres primeros años posteriores al fallecimiento. Evento que consiste en un cúmulo de actividades que van desde la limpieza y arreglos del sepulcro cuando se acerca la festividad, la preparación anticipada de masitas, bizcochos, caramelos y otros dulces, aprovisionamiento de variadas frutas, licores como el vino, cerveza, chicha, coctelitos, etc., hasta la elaboración de algunos platos que eran de preferencia del fallecido. Todos estos preparativos, a veces pueden significar más de una semana de faena casi ininterrumpida, para que no quede ningún detalle al azar.

Antes del mediodía del 1 de noviembre, debe estar convenientemente preparado el mast’aku, o mesa del difunto, que en algunos lugares suele armarse por niveles, a modo de altar; pero en otros hogares se opta por la sencillez, tendiendo una superficie plana donde se deposita la ofrenda de alimentos, junto al retrato del difunto que va en la cabecera, y debajo se colocan las escaleras de pan que simbolizan los escalones del cielo. Un detalle importante es la presencia central de t’antawawas o niños de pan que según algunos autores representan al difunto y, según otros, son reminiscencias del rito incaico cuando se ofrecía niños en sacrificio. Luego se rodea con urpus (panecillos) de variadas formas que, una vez más, testimonian el mestizaje, pues se mezclan figuras de caballitos, palomas, peces, patos, llamitas, serpientes, sapos y otros animalitos que forman parte de la mitología andina. Entre los resquicios se colocan palitos con gallitos y otras figuras de azúcar elaboradas artesanalmente sólo para estas fechas. Se termina el decorado añadiendo flores, velas, banderines, coronas y cadenas de color negro y morado.
T'antawawas y otros urpus

A partir de las doce se cree que las almas bajan al mundo de los vivos para servirse los alimentos que les han preparado y compartir con la familia hasta el día siguiente, cuando retornan al más allá, a la misma hora. En algunos pueblos se invita a los amigos, familiares y vecinos para que vayan a rezar en casa del difunto donde está armado el altar. En el transcurso de la noche, entre las pausas del rezo, se le homenajea con música de banda, orquesta y hasta mariachis (según las posibilidades económicas), mientras se convida a los invitados con comida, coctelitos y otros licores. Por la rezada, los visitantes suelen recibir canastillos o pequeñas bandejas con los artículos de repostería, coronados por una tarjeta necrológica.

En otros pueblos, como en el que viví hace años, la noche del 1 de noviembre se acostumbra visitar el cementerio donde algunos familiares hacen rezar a los niños y les pagan con urpus o caramelos, a los adultos suelen invitarles ponche de leche, coctelitos de ciruela o tumbo, entre otros. La concurrencia depende de las condiciones climatológicas ya que el evento es como un ensayo o preparativo para el día siguiente. El día 2, los deudos suelen enviar, justo al mediodía, dos viandas al domicilio de los más allegados, una con sopa de maní y la otra con uchu (sopa espesa de ají colorado), acompañadas de una botella o jarra de chicha, con la recomendación de que más tarde visiten la tumba del ser querido.

Entretanto, la “mesa” que estaba en casa se traslada al cementerio, donde se la suele armar de nuevo, y muchas veces con mayor detalle y colorido, de tal manera que parezca más vistosa que las aledañas, ya sea sobre la losa de la tumba o delante del nicho. Es menester tener todo listo porque pasadas las horas de almuerzo empiezan a llegar numerosos grupitos de niños que convierten el camposanto en una suerte de colmena gigante, al son de los murmullos y rezos a viva voz.  Toda la tarde, los infatigables muchachitos recorren las callejas y pasillos ofreciendo sus oraciones de nicho en nicho, mientras ven con orgullo cómo sus mochilas o talegos van engordando con los panecillos recaudados, que suelen guardar hasta que se endurezcan para comérselos a dentelladas en las semanas siguientes.

Un altar en un domicilio de Tarata
A los adultos, al contrario de los niños y jóvenes, no se les exige que recen en voz alta, bastará con unos murmullos o evocaciones mentales para que se les ofrezca un platillo con masitas y un vasito de vino o chicha en el peor de los casos. Las familias más pudientes suelen invitar algún plato, como lechón al horno, a sus amigos más cercanos que pasan por el sitio, aparte de bebidas selectas y bizcochos variados. A medida que transcurre la tarde, el camposanto se ha transformado en un hervidero de vivos ruidosos que pareciera romper el descanso eterno de los muertos, pero la tradición dicta que no hay nada de irrespetuoso en ello, pues las almas se van contentas al saber que las familias se acuerdan de ellas.

Justamente como despedida, en momentos que el sol amenaza con esconderse tras el horizonte, aparecen coros improvisados de adultos que se detienen en las mesas más decoradas de viandas y frutas, para pedir permiso de “voltear la mesa” que, según la amistad de los deudos con algún integrante del coro, se procederá con la ceremonia, siempre y cuando algún otro interesado no haya “reservado la mesa”. A continuación, el ritual comienza con una repetición larga de padrenuestros y avemarías y sus consecuentes ofrendas al ánima del difunto. Como broche de oro, el grupo se pone a cantar los versos del cántico tradicional: Alabado/ santísimo sacramento del altar/y la Virgen concebida/ sin pecado original, estribillo que el coro repetirá una y otra vez, a continuación de los versos (muchas veces espontáneos) que la voz principal lleva en cuartetas rimadas. La creatividad, la picardía y el humor negro, siempre están presentes en estos cánticos que no tienen autores por obvias razones. Es así la tradición.

No recuerdo cuántas veces se debía repetir el coro, pero tengo claro que llevaba por lo menos diez minutos o más. Terminaba el asunto con el líder repartiendo los productos entre los componentes de la pandilla, hasta que quedaba únicamente el mantel desnudo. Después de despedirse de los deudos iban en pos de otra mesa antes de que la noche se hiciera presente. Recuerdo con enorme satisfacción todas estas ceremonias, cuando de chico solía perseguir a estos fugaces juglares para oírlos con atención. Tanto que se me han grabado en la memoria algunos versos que dejo tras estas líneas. Pero también recuerdo con gracioso pesar que una señora me haya llamado, a mis tiernos siete u ocho años, como “almaengaña” por haber balbuceado el ofertorio para su muertito, cuando daba mis primeros pasos como rezador junto a un grupo de amigos mayores. Fue así como fracasé en mi prometedora carrera de resiri o versificador profesional de Todos Santos.



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PS.- He aquí algunos versos que todavía conservo:

1.-Jesucristo se ha perdido/y su madre va a buscarlo/ preguntando a quién lo ha visto/y una estrella alumbrando
Coro: alabado…

2.-En el cielo hay un huertito/ cargadito de platanos (sic) /y en la tierra está San José/ espantando a los pajaros (sic).
Coro: alabado…

3.- Allí viene Chino Méndez  (un corredor de coches) / levantando polvareda/ le daremos un balazo / en su t’ojlu (calva) calavera.
Coro: alabado…

4.- Del tronco nació la rama/de la rama nació la flor/ de la flor nació María/ y de María el redentor.
Coro: alabado…

5.- Aquí viene el Pepito/por la calle rezongando/lloriqueando sin t'antawawas/ y a las almas engañando.
Coro: alabado...


31 octubre, 2016

2 Batiendo bizcochos artesanales


Como se aproxima la festividad de Todos Santos, el domingo tuvimos bastante ajetreo en casa de mis primos y vecinos míos. Me anunciaron que todo el santo día íbamos a hornear y así fue. Porque había que elaborar todo tipo de masitas para las almitas de los tíos abuelos y otros seres queridos. A pesar de que ya pasaron con creces los tres años seguidos que exige la tradición para homenajear a los difuntos, sin embargo, en la familia se sigue conservando de alguna manera este ritual pagano-religioso, resultado del sincretismo cultural que caracteriza a Bolivia.

Manos a la masa, entonces. Desde las diez de la mañana, el panadero y anfitrión oficial de todo el asunto, empezó a calentar los primeros leños para que el horno vaya tomando temperatura, entretanto la levadura actuaba sobre la mezcla de harina blanca y de “trigo” (la negra, la que se muele con cascarita). Sobre una mesa en el centro de la cocina, ahí mismo empezamos a amasar según nuestra imaginación nos impulsara, de tal manera que nos salieron unos curiosos urpus (panecillos) con formas de muñequitos, animales, escaleritas, medialunas y soles. Dibujo libre era la orden, siempre y cuando las figuritas fueran pares y no se salieran de los cánones. Más tarde, las que saben, las mujeres de la casa, procedieron a elaborar masitas que demandan mayor habilidad y conocimiento como frutas secas (galletas mantecosas pero ricas), empanaditas de queso, galletas de coco y otras cosillas.

Pasado el mediodía era turno para el preparado estrella: los bizcochos de huevo, cuyos orígenes se pierden en el tiempo y no tienen rastro. No hay Todos Santos sin bizcochuelos, es el bollo que define a esta tradición. Ustedes no van encontrar tales productos en ninguna panadería o tienda el resto del año, por muy deliciosos que fueran, porque sencillamente la gente no le tomaría interés, situación parecida a lo que ocurre con el panetón de Navidad. En España he visto algo similar a este alimento, aunque de menor tamaño y las denominan magdalenas, producidas de manera masiva y empalagosas hasta decir basta como todo lo que forma parte de la bollería industrial.

Mis recuerdos de niño están asociados a las magdalenas del pueblo de mis viejos. No por motivos proustianos y otras aproximaciones metafísicas. Simples evocaciones lúdicas que conservan nítidamente toda esa parafernalia a modo de ritual que significaba su morosa elaboración. Durante esas jornadas, los hornos del pueblo trabajaban a toda leña y los panaderos se anticipaban el aguinaldo con maratónicas horneadas. No era poca cosa ver transformarse quintales y quintales de harina en panes, masitas y galletas, y cuando terciaba la noche rematar la faena hasta que se cociera la última ronda de bizcochuelos. Vaya para ellos mis tardíos respetos, pues es trabajo infernal asomarse a la boca del monstruo y caldearse la frente cada vez.

Mi madre no era ajena a estos menesteres, alistaba su canastillo de huevos y demás ingredientes para que se los batieran en un horno de la vecindad. Aprendí a doblar el papel sábana y poner palillos de paja a los canastitos que íbamos formando. Llegados al sitio de panificación, me sentaba en un banquito tosco hecho de cajas de alcohol y contemplaba la operación de los batidores. Debajo de un “burrito” o caballete de madera (con bastante peso para que sea estable),  yacía una paila mediana de cobre,  en cuyos bordes se cascaban los huevos rápidamente y a continuación enrollaban un lazo plano de cuero vacuno por el eje con aspas. A un ritmo constante, dos personas frente a frente y sentadas, iniciaban una suerte de baile de brazos con la consigna de que nunca debieran parar. No recuerdo cuánto duraba el ritual de aquellas batidoras humanas pero llevaba su tiempo, pues primero únicamente se batían los huevos un buen trecho y se iba añadiendo el resto de los materiales poco a poco, de tal manera que la mezcla espesara y tuviera una consistencia esponjosa. Al horno, y esperar que los bizcochuelos hincharan bien.

Volviendo al presente, como no teníamos caballete, el creativo panadero de la casa se las ingenió plantando dos maderos y una tablilla a modo de travesaño con un hueco que le hizo en el centro, si hasta le puso bisagra en uno de los extremos, detalle que hizo de las delicias en la concurrencia. Lavé la paila, como alguna vez había visto, con limón y sal para quedara reluciente. Y el anfitrión me enseñó a batir por primera vez. De veinticinco en veinticinco, batiremos tatituy, me dijo, porque el horno no daba para más. Al poco rato le pillé la maña y estuvimos dándole bate que bate hasta que el horno despachara la última horneada de panecillos.


La noticia de los bizcochuelos había circulado entre varias de mis tías, que trajeron sus provisiones después del mediodía. Incluso les di una mano, pesando harina y azúcar en bolsas independientes para que estuvieran listas al momento de añadir a la mezcla. Me causaba gracia que cada una tuviese sus provisiones bien separadas para que no hubiera confusiones, pues alguna había conseguido huevos criollos y era motivo de sana envidia. Para una medida de 25 huevos medianos se requerían libra y media de azúcar, ídem de harina blanca, un sachet de polvo de hornear, un buen chorro de vainilla, canela molida al gusto y medio vaso de pisco nacional para potenciar el sabor y neutralizar un tanto el dejo del huevo. Al final, según la mezcla resultara más o menos esponjosa o según la dosificación en cada cajita, cada horneada arrojaba entre 27 y 33 magníficos bizcochos.

Tanto estuve batiendo hasta que le tomé diversión al asunto y ya me sé la receta de por vida, tal como les comparto, amigos míos. A las diez de la noche finalizamos con los últimos 25 huevos y me sentí gozoso de cada una de mis tías se fuera contenta a casa con sus olorosos tesoros para repartirlos entre los suyos. Dicen que me gané el pan, perdón, el bizcocho, para una semana o más. Pero lástima, con un par me di por bien pagado a pesar de que mis tías insistieron con obsequiarme generosamente, pues por esas jugarretas de la existencia nunca le cogí el gusto a tan preciado y disputado manjar. Y de veras, de veritas, que lo lamento.
Podrán tener la receta, pero nunca el secreto de este fuego



27 octubre, 2016

2 Glosario plurinacional para iniciados (segunda parte)



...sigue a la primera parte
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Estado Plurinacional.- Nombre oficial del fabuloso reino gobernado alegremente por Evaristo, dueño y señor de los 36 suyos o naciones reunidas bajo su cetro, a imitación del incaico Tahuantinsuyo que se quedó en apenas cuatro regiones administrativas. Se estima que en esta Babel sudamericana se hablan 36 idiomas bien originarios (falta saber qué lengua hablarán los descendientes afros), aunque sólo se conocen en la práctica el aymara, quechua, guaraní y el evónico (lenguaje utilizado únicamente por S.E.). Eso sí, para comunicarse con los mestizos que no existen (según datos del INE) se emplea a susurros el español por ser lengua colonialista, por tanto, mal vista.

Etiqueta Azul.- Brebaje ancestral producido en el altiplano, perdón, en las altas tierras de Escocia, patria del infatigable guerrero William Wallace. No se sabe si el coraje de tal luchador contra el imperialismo inglés de la época se debía a los poderes de esa bebida, pero resulta que S.E. se aficionó tanto a su añejado (y bien custodiado) sabor que por nada del mundo la cambiaría por otra, muchos menos por las baratijas como la chicha cochabambina, la cerveza paceña o el ron cruceño.

Evadas.- Antología de hermosas palabras, plenas de excelsa sabiduría que S.E. exuda por todos sus poros, en su labor de estadista y guía espiritual de todos sus gobernados. Por favor, no confundir con “huevadas”, un bolivianismo de muy mal gusto que no necesita explicación. Como ya no quedan especialistas en el código de los quipus, se está recurriendo a los métodos colonialistas de la imprenta para que estos sagrados conocimientos queden registrados para siempre, para beneficio y admiración de toda la humanidad.
Cortesía de las redes sociales
EVARISTO.-  Nombre de mentiritas  (o sea, vox populi), con que S.E. es conocido en todo el territorio plurinacional. Se están efectuando profundas investigaciones sociológicas para determinar con certeza la etimología, pero todo apunta a que la inventiva popular es la autora del bautizo.  Tal vez el gran inspirador sea el vicepresidente García Linera, quien en un arrebato discursivo se refirió a S.E. como el “Cristo resucitado”. Si de Bolívar, Bolivia; de Evo y Cristo, Evaristo; ¡elemental!, mi querido plumífero, me puntualiza un pajarito. Son tantas las hazañas del líder plurinacional en todos los ámbitos políticos, culturales y multideportivos, y tan tremenda su influencia regional y mundial que, según la clase de admiradores locales e internacionales, es alternativamente evocado como el Jefazo, el Insustituible, el Capitán General de las Fuerzas Armadas Antiimperialistas, el Gran Guerrero del Arcoíris, el Illapa (rayo) de Wiracocha, el Mandela Latinoamericano, el Messi de Orinoca, el Tata Evo, el Gran Timonel de los Países sin Litoral, y otros majestuosos títulos que seguirá cosechando según deje su impronta en la Historia.

Évola.- Extraño virus que ataca -por el momento hasta que mute y se torne más peligroso-, a los más cercanos colaboradores de S.E., especialmente ministros y ministras (para que sepan que el virus no discrimina) humanamente impedidos de seguir el trajín que el jefe de Estado le imprime a la conducción de la nave plurinacional, y que se traduce en agobiantes métodos de trabajo que van desde maratónicas horas dedicadas a la solución de los grandes problemas que aquejan al país, la obligatoriedad de viajar sin previo aviso acompañando al mandatario, la certeza de que recibirán telefonazos a cualquier hora de la madrugada, hasta la celebración de reuniones a las cinco de la mañana con el frio paceño de por medio que hace tiritar hasta el asfalto. Según fuentes palaciegas, este infernal ritmo laboral ha ocasionado repetidas crisis de salud entre los miembros del gabinete. La última en caer fue la ministra todoterreno de Comunicación que fue internada porque estaba “aquejada de mucha tensión, estrés, ansiedad y depresión”, entre otros perniciosos síntomas que ocasiona este malévolo virus, presumiblemente creado en los laboratorios del imperio.

Evolatría.- Conjunto de actividades protocolares de los gobernadores, alcaldes y otros cortesanos del reino plurinacional que consisten en el colocado sistemático de retratos a todo color de S. E., siempre por encima de los cuadros de los libertadores y otros héroes de la independencia, en todas las oficinas, salones y sesiones de honor en ocasión de fechas cívicas. El vasallaje se ha trasladado incluso a la exaltación de la figura del gobernante en carteles tamaño edificio, spots de propaganda en televisión, emisión de sellos de correo, materiales escolares y computadoras portátiles para maestros y alumnos, impresión de textos de cualquier temática donde la efigie de S.E. debe ir por lo menos como marca de agua. Por si fuera poco, el vicepresidente ha animado a los escolares y adultos del campo a rezar por el “tata Evo” para que este no desfallezca, los acompañe siempre y los colme de regalos. Pobre tata Belzu y pobre tata Barrientos que en un tris fueron despachados del santoral campesino.
Una pequeña muestra del culto a la personalidad

Evolivia.- Nombre alternativo mediante el cual es conocido el Estado Plurinacional puertas adentro, debido a la transformación radical del paisito usualmente conocido como Bolivia, en una suerte de republiqueta con tintes monárquicos, donde a todo momento y en todas las esquinas se evoca el nombre del amadísimo soberano. Brotan por todas partes los coliseos Evo, las escuelas Evo, los mercados Evo, los barrios Evo, los puertos Evo, las ferias Evo, las olimpiadas juveniles Evo, los campeonatos futboleros Evo, las competencias pedestres y automovilísticas Evo. En resumen, todo el país r-evo-lucionado al servicio del caudillo y de su evanescente figura.

Evonomics.- La creativa receta con que el ministerio de Economía y Finanzas cocina los datos macroeconómicos para hacer creer a la población que la economía marcha a todo vapor, que es inmune y está blindada ante los embates de las crisis internacionales. Todo, por supuesto, debido al liderazgo de S.E. que tiene un insólito poder de influir hasta en los precios del petróleo, gas y  otras materias primas cuya incesante demanda ha llenado el país de frescos dólares para comprar satélites, factorías de urea y azúcar, y central nuclear que nos pongan en la vía de los países industrializados, para envidia de los países vecinos que ven con preocupación cómo Evolivia se está transformando paulatinamente en la Suiza latinoamericana.

“Evo Cumple”.- Título oficial para el conjunto de obras, regalos y milagros que S.E. otorga con fondos públicos y préstamos de países amigos. Centenares de canchas sintéticas y coliseos multideportivos desperdigados por toda la geografía plurinacional no logran, sin embargo, elevar a Evolivia a potencia olímpica o futbolística, para desespero de S.E. que hasta tiene que sacrificarse jugando al fútbol para dar el ejemplo. En otros ámbitos no está discutida la eficacia de este programa que incluso produce milagros embarazosos como si fuera el espíritu santo, pues en la barriga de algunas mujeres reza la inscripción “Evo cumple”, según confesó el gobernante, bastante asustado.

Evo Fashion.- Ajuar con que el Amado Líder se ve más churro que todos los líderes mundiales juntos. Se cuenta que en palacio, S.E. andaba visiblemente entristecido porque no encontraba un traje con el cual resaltar su liderazgo. Sus cortesanos, preocupadísimos por satisfacer sus caprichos, emprendieron una intensa búsqueda para encontrar un modisto o sastre que no temblara ante su divina presencia. Finalmente, contactaron a una diseñadora boliviana que se había hecho famosa en Nueva York vistiendo a celebridades con finísimas prendas de alpaca. No fue reto fácil confeccionar el exclusivo traje de S.E, que demandó largas noches en el atelier y la experimentación con variadas telas (fibras de alpaca, llama, vicuña y, seguramente, lana de Cachemira); decantándose finalmente por la selecta alpaca baby de color negro, según rezan las notas de prensa. Unos recortes de aguayo sirvieron para dar los últimos toques a las chaquetas y puños de camisa de purísimo algodón.  El resultado no podía ser más espectacular pero inalcanzable para el bolsillo de cualquier súbdito plurinacional. Desde entonces, la Evo Fashion pasea por los pasillos de las embajadas y otras oficinas, con varios funcionarios que se han puesto a imitar a S.E., pero lo más probable es que se hayan mandado elaborar los trajes con telas chinas, en algún modesto taller del centro paceño. Eso sí, cuidando de que no se parezcan tanto a los trajes de S.E., para no despertar suspicacias, que el original es solo él y nadie más.
S.E. y sus mandarines a la moda

“¡Evo, Zapata, devuélvannos la plata!”.- Grito de guerra o consigna de protesta que es utilizada actualmente por la federación de maestros, mineros, gremialistas y otros sindicatos cuando salen a marchar cuando el régimen no atiende puntualmente sus demandas. Versión actualizada del “¡Fusil, metralla, el pueblo no se calla!” que estuvo muy en boga durante gobiernos dictatoriales y neoliberales. La frase hace alusión al affaire Zapata, por el cual una ‘cara conocida’ de S.E. se enriqueció rápidamente por asesorar a los chinos en sus prósperos negocios con el Estado Plurinacional.

Falcón Millonario.- Pequeño juguete aeronáutico (en comparación con el avión presidencial de Obama) que sólo costó al erario público unos 38 millones de verdes billetitos imperialistas. El FAB-001, que responde a la denominación Falcon 900 EX de fabricación francesa, se hizo universalmente célebre al batirse solitariamente contra los pérfidos controladores aéreos de la decadente Europa que quisieron impedir su aterrizaje, o secuestrar a S.E. según otras versiones por supuestamente recoger a un tal Edward Snowden fugitivo por espionaje, por instrucciones del malvado imperio yanqui que tiene sojuzgada a la humanidad entera. Toda esta épica lucha del líder antiimperialista está bien registrada en los anales plurinacionales, que deja en ridículo a las aventuras del capitán Han Solo y su chatarra voladora conocida como Halcón Milenario.

Fondo Indígena (FONDIOC).- La cueva de Alí Babá y sus cuarenta ladrones en versión plurinacional. Organismo financiero que fue creado con las regalías del gas para fomento de actividades productivas en el área rural, mayormente. Decíase que el campo iba a florecer como nunca, por lo menos para parecernos a los prados suizos con vacas rebosantes de leche y pastorcillas sonrientes. Pero desgraciadamente, la mayor parte de los 500 millones de dólares ingresados durante una década a la institución, fueron a parar a cuentas particulares de cientos de dirigentes, familiares y otros amigotes del gobierno. El dinero salió como torrente para supuestamente financiar miles de proyectos, que al final quedaron a medio construir o fueron directamente planes fantasmas que nunca se materializaron. Uno de los más vivillos de esos dirigentes se inventó hasta un poblado para que le desembolsaran la plata como si nada. Al día de hoy, apenas migajas se han recuperado de esos recursos. Prácticamente no se conoce que algún proyecto haya tenido éxito o por lo menos funcione sosteniblemente. Así de bien se han farreado unos buenos millones los codiciosos caciquillos en nombre de los “hermanos” indígenas, los que se vanagloriaban de ser la reserva moral del país y de toda la humanidad.

Fuerzas Armadas Antiimperialistas.- Versión actualizada de una cofradía parásita que nunca ha ganado una guerra que, merced a las prebendas ofrecidas por S.E. (de entrada, aviones y helicópteros chinos para sobrevolar los desfiles), pisotean sus principios filosóficos y la memoria de sus camaradas caídos en combate contra fuerzas invasoras. Increíblemente, gracias a unos rápidos cursillos recomendados por S. E., hoy son más valerosas y antiimperialistas, dispuestas a “garantizar la soberanía del continente y de todo el mundo”, tanto que el imperio yanqui les teme, según les aseguró su Capitán General en alguna ocasión. 

Gabriela Montaño.- Una anodina cara visible del partido gobernante que, por su fanatismo a la figura del Jefazo, ha sido premiada con la presidencia del Senado en un periodo anterior y actualmente de la Cámara de Diputados. Hizo historia al ser la segunda mujer en llegar a la luna, perdón, a la presidencia del país, por un par de días, cuando tanto S.E. como el vicepresidente se ausentaron al exterior para cumplir agendas muy apretadas. Pero en definitiva pasará a los anales de la plurinación por haber afirmado recientemente, en un congreso de mujeres cocaleras, que S.E. es insustituible y que un líder de su talla sólo nace cada ciento cincuenta años. Amén, hermanos y hermanas, a tan categóricas aseveraciones.
La Montaño, proclamando la infabilidad del caudillo
Gabriela Zapata.- Ninfa cochabambina salida de la nada, conocida también como la Gabrielista o la Rapunzel de los Andes (por su look platinado, motivo de envidia de otras mujeres que están dispuestas a pagar cientos de dólares por uno parecido). Protagonista principal de varias telenovelas plurinacionales que llevan títulos antojadizos como “¿Qué culpa tiene Gabrielagul?”, “Las mil y una noches de un caudillo”, “Cara conocida había sido”, “La nueva Reina del Sur”, “Doña Flor (Zapata) y sus dos maridos”, entre otras que hubiese encarnado de no saberse sus extraordinarias habilidades empresariales vinculadas al Estado Plurinacional. Relampagueante la trayectoria de esta joven que, con apenas unas escasas materias vencidas de Derecho, firmaba como abogada y se las daba de relacionadora pública y gerente comercial de un gran consorcio chino que había obtenido contratos millonarios del Estado por artes de magia. No satisfecha con ello, la jovencísima ejecutiva autodenominada empresaria, se movía como pez en el agua en ministerios y otros despachos estatales para atender negocios particulares aprovechando sus contactos y amistades con altos funcionarios del gobierno. No tardó en llamar la prosperidad a su puerta, para engordar sus cuentas bancarias y presumir de un lujoso tren de vida que la llevaron a codearse con el jet set de la sociedad paceña y aparecer en portadas de revistas. Por pura coincidencia, también había sido expareja de S.E. con quien habría tenido un hijo fantasmal. Desde el gobierno negaron las conexiones con la muchacha y explicaron que su riqueza se debía a que ella había engañado a los empresarios chinos y a otros locales a quienes había sonsacado cuantiosas comisiones a cambio de prometedores negocios con el Estado. ¡Qué lista la chiquilla que embaucó al presidente, a sus cortesanos, a los empresarios y a todo el que le saliera al frente!
La Gabrielista, en un posado de revista
Gringo González.- Un exconductor de televisión que gracias a su simpatía populachera y elogio sistemático de la revolución que encabezaba el compañero Evo, saltó de las cámaras del plató a la mesa directiva del Senado, siendo coronado como el tercer hombre más importante del Estado, por el momento. Como dicen que la cabra tira para el monte, a nuestro personaje se le salió lo cómico un día que se puso pollera para supuestamente reivindicar a la chola paceña. Un ejemplo más de lo que Vargas Llosa tildó como seudodemocracia payasa que es Evolivia.
Cortesía de las redes sociales
Guerreros del Arcoíris.- Florida denominación que el profeta y místico Choquehuanca se puso a sí mismo y a su tropa de colaboradores, birlándoles los derechos de autor a los indios de Norteamérica, quienes lanzaron la profecía de que los cambios revolucionarios y nuevos paradigmas iban a provenir supuestamente desde el sur, que por purita casualidad se encarnaron en Evaristo y sus bienaventurados guerreros escogidos que surcaron las aguas del Titicaca a bordo de la nave de juncos Thunupa para restaurar la armonía entre todas las criaturas y devolverle el equilibrio a la Madre Tierra.

Hermano.- Forma coloquial con la que se refieren entre sí los hijos de la revolución socialista marxista leninista guevarista comunitaria igualista y antiimperialista. Reemplaza al vetusto “camarada” de inspiración comunista que estuvo de moda entre los izquierdosos de clase media de la antigua república. Se tratan de “hermanos” y “hermanas” allí donde toque discursear o efectuar ruedas de prensa, desde el gran caudillo hasta el último cacique de un sindicato. Tanto se ha automatizado la muletilla que no faltan declaraciones donde algunos militantes se refieren a los díscolos o expulsados del partido como “el hermano traidor” o “el hermano que se ha vendido a la derecha”. Auténtica fraternidad ésta, la del socialismo del siglo 21.

Hoja sagrada.- Nombre místico-religioso para la materia prima de la industria de línea blanca, uno de los negocios más nefastos y criminales, que tiene a Evolivia como uno de sus principales exportadores mundiales y a los bolivianos como sospechosos permanentes en los aeropuertos internacionales. Porque de acullicar (mascar) con fines rituales o terapéuticos no lo hacen los principales jerarcas ni en broma.

Imperialismo.- Muro ideológico contra el que se estrellan rabiosamente S.E. y su ejército de correligionarios. Mastodóntico enemigo contra el que hay que luchar en los sueños, en los discursos, en los papeles, en las cumbres y reuniones, en los ejercicios militares. Por culpa del imperialismo las naciones libres no se desarrollan, los pueblos no son dignos ni soberanos. Los jóvenes no aman a su patria por la nefasta influencia del imperialismo. Todas las conspiraciones las promueve el imperialismo, que no descansa en su afán de querer voltear las hermosas “revoluciones democráticas” del continente. El imperialismo crea virus y otras plagas para acabar con los valientes líderes que se resisten a sus planes. Todas las féminas que se han colado hasta las alcobas de los gobernantes revolucionarios, para desnudar sus miserias, son agentes del imperialismo. En resumen, ninguna mosca no vuela sin el permiso del imperialismo. Hay que acabar con el imperialismo.

Instrumento político.- Compendio ideológico o tienda política de los conmilitones masistas, evistas y otros pluris. Aunque las malas lenguas cuchichean que se refiere al “órgano ejecutivo” del compañero presidente, incansable galán que deja amores regados por todo el territorio plurinacional.

Interculturales.- Eufemismo utilizado por los ideólogos y periodistas del régimen para referirse a los cocaleros, situándolos en una categorización étnico-cultural especial ya que aparentemente no son indígenas, ni blancos ni mestizos. Los cholos de toda la vida hoy son descritos como indiano-mestizos por algunos autores, o más pomposamente como hijos de la interculturalidad. De todo este afán descolonizador, resulta bastante curioso que a los cocaleros –muchos de ellos con rasgos fisonómicos muy parecidos a los del caudillo- se los etiquete como “interculturales” y al gobernante como presidente “indígena” en todo momento. Y luego sus propagandistas hablan de luchar contra toda forma de discriminación.

Jessicas.- Señoritas de buen porte, provenientes generalmente del mundillo del modelaje y de los concursos de belleza (reinas de la calabaza, de la piña, de la leche, de la caña, etc), que procuran amistades con gobernantes y otros personajes influyentes de la política para trepar hasta puestos importantes (consulados, concejalías, diputaciones), donde desempeñan fielmente sus labores decorativas, sacrificadamente aprendidas en Promociones Gloria y otras academias de belleza.

Juegos Plurinacionales.- Olimpiadas a la boliviana para que los jóvenes aprendan a ganar medallas, que se efectúan cada cierto tiempo en honor de S.E. El acontecimiento comienza con los campeonatos previos a nivel departamental en varias disciplinas deportivas. Posteriormente los seleccionados viajan de todo el país (incluso en aviones de transporte militar) a la sede central de los eventos donde ponen a prueba sus condiciones atléticas. Como toda olimpiada que se respete nunca faltan las inauguraciones a todo color, con mosaicos en las gradas con la efigie o mensajes de agradecimiento al caudillo, exhibición de bandas musicales, estandartes y abanderados de todo tipo, con estampas que recuerdan a las juventudes hitlerianas en versión tropical. Y cuando el caudillo toma el micrófono para inaugurar el festival aúllan las tribunas a toda garganta: ¡¡gracias, señor Presidente!!

Juventudes del MAS.- Jóvenes sin oficio ni beneficio que se plegaron al carro ganador para conseguir alguna pega (empleo) en el gigantesco aparato estatal, y por tal cometido están dispuestos a ser mano de obra gratis para las campañas, utilizados convenientemente para el pintarrajeado de paredes con propaganda política, colocación de banderines en postes de luz y para repartir volantes en plazas y avenidas. Comoquiera, algunos ilusos estarán enamorados genuinamente de la revolución que encabeza S.E., que estarían dispuestos a dar la vida por él o compartir su lecho como la entonces núbil Gabrielagul que se había enrolado a la organización juvenil y, en el ínterin, prendado del caudillo como una auténtica groupie.

Kananchiri.- Apodo de guerra del vicepresidente en sus tiempos de terrorista, allá por los años noventa, cuando junto a su banda jugaba a asaltar remesas mineras y universitarias. Entretanto, para matar el tiempo en su guarida, se cuenta que teorizaba y se llenaba de ideas luminosas para construir su utopía indigenista de raíz aymara, de tal manera que sus compinches lo bautizaron como Kananchiri, alias el Iluminado. Y bien que sigue dando la luz a sus ciegos correligionarios y otros fans mentecatos de la actualidad.

Kingtana.- Mote cariñoso que las redes sociales impusieron a Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia y consejero muy cercano (prácticamente de almohada) del ‘hermano’ presidente. A raíz del destape del escándalo Zapata, cuyas conexiones salpicaban al despacho del ministro Quintana, salieron a la luz unos tórridos chats telefónicos donde éste cortejaba a la ninfa Gabrielagul Zapata mentando a Borgues (sic) para impresionarla, pero la pícara mozuela, disimuladamente le daba largas despidiéndose con un “duerma bien, mi rey”. Por supuesto que el ‘hermano’ ministro negó que conociese a la tal Zapata, la exnovia de S.E., por casualidad.
Cortesía de las redes sociales
La Derecha.- Enemigo interno que el régimen evista invoca como si fuera la encarnación del apocalipsis. Por culpa de la derecha el país estaba tan atrasado y tan empobrecido. La derecha se inventa historias, mentiras y otras patrañas para desprestigiar a S.E. y a sus impolutos colaboradores. La derecha ha armado el  ‘escándalo Zapata’ para hacer fracasar el referendo e impedir la reelección de S.E. La derecha empuja a los funcionarios del régimen a mancharse las manos con la corrupción. La derecha seduce a los burócratas para que estos armen fiestitas y farras en oficinas públicas. Por conjuros de la derecha directores, concejales y otros subalternos estrellan coches oficiales, de borrachos. Por poco, la derecha no abre la bragueta de asambleístas violadores. Y aun más, algún jerarca ha advertido a las multitudes que la derecha no tiene que volver nunca más (al poder) porque nos quitarán el agua, la luz, el gas, los bonos y otros beneficios que tanto sacrificio ha costado conseguir. Cuidado que no obedezcas mi niño, que si no vendrá la derecha; digo, el coco.

“Le meto nomás”.- Una de las evadas que ha marcado época, tanto que se ha convertido en parte del habla cotidiana. Resume el modus operandi del caudillo y de sus innumerables émulos que proceden a conseguir lo que se proponen sin observar los conductos regulares, los plazos y normas, que para ellos son simples estorbos. Por extensión, dícese de cualquier conducta reñida con la ética y la moral.

Librepensante.- Dirigente o jerarca masista que ha abandonado el partido por desavenencias internas o ha sido expulsado por no demostrar suficiente sumisión al caudillo, y ya apartado del redil descubre de pronto que vivía en el verticalismo más absoluto (centralismo democrático, según el vicepresidente), para declararse a continuación como persona con las ideas independientes y muy dignas.

‘Licenciado’ García Linera.- El p’ajpaku (charlatán, embustero) mayor del régimen que, merced a sus tertulias envolventes en televisión en el pasado, consiguió llegar a la fama para labrarse una carrera política y pegarse a S.E. como una lapa. Ostenta el récord de hombre más leído del mundo pues ningún mortal podría lograr en esta vida quemarse las pestañas para devorarse más de veinte mil libros en apenas medio siglo de existencia. De sus largas lecturas marxistas, leninistas y marcianas, perdón, gramscianas; ha conseguido parir un compendio de panfletos de “socialismo comunitario” como aporte boliviano (más bien suyo) a la hermandad socialista planetaria y que, milagrosamente, hoy figura entre los doscientos incunables de la Biblioteca del Bicentenario, una iniciativa académica con el auspicio de su despacho. Multifacético, multiletrado y multititulado (aunque seguramente el imperialismo se ha infiltrado en los archivos de una universidad mexicana para robar sus licenciaturas), el matemático trucho de la UNAM ha efectuado sus cálculos para vaticinar que, en el 2030 a más tardar, la economía boliviana superará a la chilena, anuncio tan resonante que habrá provocado tsunamis –de risa- en los vecinos mapochos. Aprovechando la coyuntura de vicepresidente del Estado Plurinacional ha efectuado unos cuantos tours por aulas universitarias de Europa y EE.UU. donde ha brindado sendas charlas magistrales dejando con la boca abierta a todos los imberbes que pululaban por ahí. Cuéntase que en una de las sillas vacías de cierta universidad de Praga, el alma de Kafka seguía sus disertaciones sobre la kafkiana revolución que encabezaba S.E. Así pues, hermanos y hermanas, en todas partes escuchan al iluminado García Linera, pasando por la Sorbona, la Complutense y la Texas University, donde aseguró que estudiaban su pensamiento, aunque se le olvidó precisar si era en la facultad de Psicología y ramas anexas.
El Vice, vaticinando la oscuridad sin Evo



Continúa con la tercera parte
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