21 abril, 2015

4 El surrealismo al poder



Seguir las noticias en la insufrible y penosa televisión nacional tenía su faceta jocosa y descacharrante, eso era lo rescatable después de todo. No hablo de los detalles graciosos, lapsus u otros resbalones técnicos que normalmente se dan en la televisión de cualquier sitio, sino de la realidad tragicómica que inevitablemente saltaba a las pantallas. Como nada de relevante parece acontecer en nuestro insignificante paisito, paulatinamente las distintas cadenas han entrado en una suerte de frenesí sensacionalista. Ningún informativo se salva de deslices burdos e irrelevantes, a pesar de su pretendida seriedad. Todos quieren distinguirse a fuerza de ofrecer detalles supuestamente únicos para cautivar a la audiencia. Desgraciadamente hemos sido engullidos por la sociedad del espectáculo, importa más un desfile de lencería que el brote de una epidemia en una provincia alejada.  


Pero en nuestro país, hasta la banalidad hecha noticia muestra signos de agotamiento. Es tanta la bazofia que circula en las pantallas que el consiguiente hastío se hace patente. Para salir del atolladero, los medios se han dado a la tarea de buscar ávidamente noticias que rayan en lo anecdótico, en lo absurdo y lo inverosímil. Francamente, no había sido difícil la tarea: por todos lados este confín apartado del mundo supura surrealismo. No había sido casualidad el destino geográfico que nos tiene apartado de las costas y de la luz esclarecedora. Todavía late a plenitud el corazón de las tinieblas. No en las selvas inhóspitas ni en montañas infranqueables, sino en las profundidades del alma nacional. Abismos insondables nos separan de sociedades civilizadas. Nos gobierna la ignorancia y con todo orgullo, además. Uno se puede reír de estas cosas, que al primer vistazo parecen ingenuidades y sin mayor consecuencia. Pero no, viendo en perspectiva, su normalización e influencia nunca serán inocuas. 


He aquí un popurrí de la palpitante e increíble realidad en la que estamos inmersos. La última muestra de actualidad absurda que recogió mi televisor antes de hacerse el harakiri eléctrico. A partir de hoy, sólo tendrá la noble tarea de trabajar a dúo con el reproductor de DVD, si lo mando a reparar desde luego.  Lo malo es que, aunque quisiera alejarme de las pantallas televisivas, la realidad tirana siempre estará acechando a cada paso, enrostrándome su aberrante –otros dirían, mágico- encanto, atractivo, o qué sé yo. Como en este caso, mientras paseaba a escasas cuadras de mi casa: si uno tiene ganas de morirse puede encargar a la funeraria el cajón y las papas para el almuerzo del funeral. Que tal vez hacen un buen combo de aquellos. 
Uno podría ser enterrado con alimentos, para el más allá, al modo de los faraones

Hace una semana, nuestra siempre original Liga de fútbol ofreció otro de sus anecdóticos espectáculos: resulta que por mezquindades entre clubes, el Universitario de Sucre, actualmente en plena competencia de Copa Libertadores, atendiendo prioridades, se declaró falto de efectivos y tuvo que mandar una delegación reducida de juveniles para enfrentar al líder Bolívar en La Paz. Entre cartas y demás papeleos para reprogramar la fecha el tiempo no iba a esperar por ellos. Así las cosas, el conjunto sucrense metió a 7 muchachos para salvar el W.O., a los pocos minutos uno de sus jugadores se hizo al lesionado y se acabó la función. Menos mal que al día siguiente, los directivos bolivaristas actuaron con sentido común, pues anunciaron que iban a devolver el dinero a los pocos hinchas que acudieron al estadio.


Mientras escribo estas líneas, sigue la huelga de los estudiantes de la universidad pública de Cochabamba. Dos semanas que los universitarios salen a bloquear, justo a mediodía, el centro de la ciudad. Normalmente no simpatizo con el sindicato estudiantil por obvias razones pero esta vez tienen razón en sus demandas, aunque deberían perseguir al rector, decanos y demás directivos antes que perjudicar al ciudadano común con sus movilizaciones. Muy listas pretenden ser las autoridades académicas que quieren “titularizar” de facto a docentes interinos o invitados sin previo examen de competencia como manda el reglamento interno. Y ojalá realmente fueran extraordinarios estos docentes, pero en su gran mayoría son arribistas que por puro compadreo, nepotismo, o nexos políticos han conseguido una plaza. Luego, vía decretazo pretenden obtener la cátedra de titular para gozar de la inamovilidad funcionaria y otros pingües beneficios. ¿Qué tal si los estudiantes se graduaran por antigüedad y sin rendir exámenes? 

Por un momento crei que se trataba de notables docentes


Unas semanas atrás, desde un pueblo de los Yungas paceños, que por características naturales podría encajar en el universo narrativo de García Márquez; nos llegó la infartante noticia de la supuesta violación de un perro a un niño. Según los pormenores del asunto, el abuelo del niño y algún familiar tuvieron la ocurrencia de señalar a un pobre chucho como el culpable, creyendo que las autoridades se iban a tragar el cuento, buscando proteger a otro familiar que sería el probable autor del delito. Un fiscal de la región con toda seriedad hizo las pesquisas del caso y, contra todo pronóstico, encausó a un inocente animal, por poco no lo condujo a celdas de un juzgado. Así está la Justicia, en manos de idiotas, ignorantes e incapaces, además de mafias de abogados que rondan el negocio como aves carroñeras. ¿Y quién los nombra, cabría preguntarse? Ha de ser el diablo.



No estábamos tan lejos ni exagerados cuando tildábamos a las elecciones subnacionales de jarana o algo parecido. Las iniquidades y desórdenes de la contienda y sucesos posteriores han corroborado nuestras apreciaciones. Hemos sido testigos de actuaciones aberrantes por no decir delincuenciales del Tribunal Supremo Electoral, que siempre se decía actuar en función de la norma, efectuando interpretaciones antojadizas o al gusto del partido de gobierno. Contradicciones terribles como la de anular candidaturas en el Beni y considerar su cuota de votación por “error” sin más valor que el estadístico, para luego días después en el departamento de Chuquisaca, borrar de un plumazo el porcentaje de votación de un frente cuyo candidato había renunciado días antes, a pesar de que en la página oficial del recuento figuraba como voto válido para ese frente político. El fin era beneficiar al partido oficialista para no ir a segunda vuelta, y lo consiguieron tramposamente en mesa, ante la incredulidad general.  Pero el sumun del absurdo se dio estos días, cuando el tribunal departamental de Santa Cruz decidió someter a un juego de azar para dirimir una concejalía que se disputaba voto a voto en el municipio de Cabezas. Dice la norma que para estos casos se respeta la simple mayoría así sea por un voto. Pero los sapientísimos vocales con el argumento de que había “empate técnico” decidieron zanjar la cuestión al tuntún. ¿Y si la hubieran sometido a la ruleta rusa?...menos mal que hubo justicia divina, aseguró aliviado el candidato opositor que tuvo buena suerte en el lance del dado, ya que había ganado previamente en las urnas por margen muy apretado. Que si no ardía el pueblo ese.
Obteniendo una concejalía mediante una partida de "cacho".


14 abril, 2015

6 Evo y su entrevista del siglo



Le juro que ganamos, Susanita (entrevistadora), sólo que por modestia no celebramos


El domingo por la noche, quince horas antes de que mi televisor colapsara, me sorprendí una vez más de la desbordante energía que atesora Su Excelencia. Como caído del cielo apareció fulgurante en el plató de televisión,  el pelo le brillaba sedoso digno de anuncio y el traje se veía impecable como de altivo torero. Había toreado toda la tarde a sus ocasionales rivales en un partido de inauguración de un coliseo en Candelaria, municipio cochabambino, santuario de la mejor papa, dicen. 


Apenas había descansado el guerrero del arcoíris, como todos los guerreros, pues esa misma mañana de domingo llegaba en su nave invencible luego de haber participado en la Cumbre de las Américas de Panamá, icónica por unos pajaritos a modo de logo oficial y sobre todo por el histórico apretón de manos entre Obama y Raúl Castro. Según se creía, todos los compadres del ALBA iban a abogar por la causa de Maduro -fingiendo indignación porque por debajo siguen con el business vendiéndole frutas y rosas al imperio- y Evo Morales era uno de los llamados a arremeter contra las “inhumanas sanciones al pueblo digno de Venezuela y a su gobierno soberano, democráticamente elegido” y demás consignas trasnochadas que gustan esgrimir los gobiernos más autoritarios de la región. La causa del brutal Maduro fue opacada de inmediato por la llegada de Obama y el cuasi abrazo emocionado con el comandante Raulito. Como sea, el triunfo fue de Obama, que de toda su opaca administración solo se le recordará por haber hecho las paces con la dictadura cubana. Al contrario, S.E. está muy convencido, apelando a su lenguaje, de que ellos le doblaron el brazo al pérfido imperio. Cuestión de negocios, decía mi difunta abuelita. Lo saben los carcamales cubanos que ya sueñan con inversiones inmobiliarias en sus costas.


Destilando terribles verdades
De lo demás no se recuerda nada, salvo por el detalle que S. E. -según confesó visiblemente molesto- se sorprendió de que no se firmara ninguna declaración o documento oficial de la reunión, como se estila en estas juntuchas de presupuestos indecentes. Sírvase anotar, por ejemplo, que S.E. llevó una delegación oficial de un centenar de “representantes de los movimientos sociales” para que participaran de una cumbre paralela, cita acostumbrada de todos los antiimperialistas y nostálgicos del viejo comunismo que arreados de todo el continente gozan con los festivales en nombre de los desposeídos. 


A dos semanas de las Elecciones Subnacionales que, como todos sabemos,  el oficialismo sufrió una clara derrota y sobre todo el caudillo de la revolución que había apostado personalmente por sus ahijados, ya que según él es su obligación acompañar a sus pupilos durante las campañas; por fin S.E. se dignó en dar la cara de manera oficial para ofrecer una explicación de los acontecimientos. Haciendo gala de una extraña clarividencia, nos regaló una vez más sus gestualidades de insigne estadista: por si no se habían enterado los malos bolivianos y los medios opositores que están ahí metiéndole caña para derribarlo, su partido (MAS) había ganado nuevamente a las claras. Apeló a las estadísticas, efectuando comparaciones con elecciones anteriores, señalando dónde había perdido terreno y dónde había avanzado sustancialmente. La gran mayoría de los municipios seguía teñida de azul. Hasta los correligionarios que cambiaron de camiseta para pugnar de manera independiente o en alianzas seguían siendo suyos. En suma, por poco no dio capote como nos dio a entender. De ahí que sorprenda que haya tardado tanto en aparecer. ¿Seguía festejando, acaso? ¿a qué se debía ese largo silencio?, interrogantes que desgraciadamente no se le ocurrió a la solemne entrevistadora, quizá muy sujeta a los hilos que desde la Vicepresidencia dirigen el programa. ¿Cómo qué Esta casa no es hotel ?…si hasta le tendieron la cama al amado líder para que tuviera una plácida entrevista.
 
Nosotros los del Gobierno somos austeros, le faltó decir

Bastante aburrido por la previsibilidad del asunto, y luego de una hora de paciente atención apagué el aparato para reanudar la lectura que me había tenido atrapado toda esa tarde. Hay cosas mejores en esta vida. Aunque sean cosas del pasado. Hay vivencias que siguen estremeciendo como las de los supervivientes de Hiroshima. Y John Hersey hizo que valiera la pena desvelarse más de lo acostumbrado. Al dia siguiente apreté el telemando para oir noticias, apareció una delgada línea luminosa y el televisor no dio más. La terrible maldición del Évola, supongo.


07 abril, 2015

6 Un festín sabatino y demás tucuymas






El mejor sábado posible, con el sol recuperándose luego de una semana vacilante entre fría y algo lluviosa. El mejor sábado posible luego de un viernes desabrido por la carne blanca (el surubí, aunque frito, sigue siendo soso) y por el aburrido espectáculo de ver a los Caballeros del Santo Sepulcro y demás hermandades de la santa hipocresía paseando su solemnidad en romería. Dos días de cortinas cerradas, las de las casas y las de las vinaterías. 


El jueves de mañana, creyendo que era previsor, fui a peregrinar por las agencias de licores chapacos para hacerme de un par de vinitos, reserva especial para el sábado, cumpleaños de un amigo del alma. El alma no guarda tantas amistades, mucho menos la mía que de no ser miserable es cicatera. Prohibieron hasta la venta de vinos, quién se farrea con vinos en este país de borrachos conocidos, antes que alcohólicos anónimos, como dice un amigo. Los tatacuras sí pueden libar dizque la sangre de Cristo, aun dentro de la sacristía, y yo no puedo brindar a la salud de mi amigo. Tamaña contradicción. Un estado laico que se da el lujo de normarme qué debo hacer para no incurrir en pecado. El que quiera resguardar su castolicismo y demás paparruchas religiosas que se las aplique a su grey.


Conseguí los vinos esa misma mañana de sábado, muchos negocios seguían cerrados.  Una de la tarde y fracción, con una tenue columna de humo como guía llego a mi destino. Brasas en el patio y viejo árbol de pino, testigo de cuántas guitarreadas con las que cerrábamos la noche, saboreando anticuchos. Me recibe una lata fría de cerveza como la extensión de un brazo. Recién me confundo en abrazos. Los primeros invitados, viejos conocidos, ya están probando los cocidos de haba y choclo. Circula en cazuela la naranjeta, creación del padre del agasajado, un delicioso revuelto de carne para ir picando con pan de marraqueta y llajua. Juro por dios, apelando a su peculiar muletilla cuando quiere ser enfático, que no he conocido más dedicado y mejor anfitrión que él. 


Doran al sol y al calor de las brasas las suculentas tiras de chuparse hasta el hueso, hay quien se atiborra de mollejas, me dan pereza las alitas de pollo por sus escuálidas carnes, prefiero el sabor tostado de los chorizos parrilleros. Corazones de vaca fileteados con todo corazón nos gusta a todos: por manojos salen cada tanto los anticuchos, esos corazones trinchados en palillos para ser devorados en caliente con salsa picante de maní y acompañamiento de papas y cebollas blancas retostadas. Así nos perdimos toda la tarde, de bocado en bocado, unos con fernet -ese licorcillo que parece salido de la botica de abuela- para sosegar la digestión; otros degustando con altura el milenario vino, perdición de dioses y mortales de otras épocas. 


Asomando el crepúsculo, todavía llegaban más almas a la fiesta. Asomaron el ron siete años y cierto licor mentolado apreciado por las chicas. Asomó la guitarra en manos de diestro tuno y se desató la serenata. Zambas, cuecas, baladas del ayer y pinches rancheras que ponen a prueba mi paciencia como todo lo que suene a mariachi. Entretanto, una mirada inconsciente me sacudió el desastre de lo no vivido. Había, ahí entre las sombras, los amargos recuerdos de unos besos no dados. Donde hay materia inflamable late la amenaza de un incendio. Las curvas de la noche que erizan la piel de cualquier hombre, me acompañaron toda la madrugada solitaria. Mi warmi que no pudo ser. Por gil, dirían algunos que me conocen.
 
Como acompañamos los asados en estos pagos
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