11 febrero, 2016

4 Evo y la Lewinsky plurinacional


La nueva aventura en que se ve envuelto don Evo Morales Ayma, refuerza cada día la idea generalizada de que es un auténtico caballero ecologista, habida cuenta de que es todavía el máximo dirigente de los orgánicos cultivadores de coca del Chapare, además de considerarse acérrimo defensor de la naturaleza  y, sobre todo, por tener aparente debilidad por las flores recién brotadas. Es de conocimiento popular que Su Excelencia siempre deja algún flechazo en corazones núbiles al recorrer cada pueblo u otro rincón de su reino plurinacional.  ¿Acaso no han oído, de su propia boca, que él no se había casado con ninguna mujer porque estaba casado con Bolivia?

Pocos años atrás, por maliciosas intrigas de la derecha vendepatria o por maquinaciones del imperialismo que nunca duerme, al paladín de la reserva moral de la humanidad, se le acusó de tener amoríos con una menor de edad, hija de una ministra quien, coincidentemente a partir de ello tuvo un poder sobrenatural sobre S.E., a tal punto que la defendió contra viento y marea cuando se destapó meses atrás la inmensa olla de corrupción del Fondo Indígena del cual esta señora era la máxima autoridad ejecutiva. Como todos saben, cayeron unos cuantos pelagatos al talego y la “suegra del presidente” (como es conocida por lo bajo) fue retirada discretamente y ahora goza desde las sombras.

Así pues, S.E. seduce con su mayestático encanto a toda flor que se le atraviese en el camino. Una publicación internacional afirma que, en una de sus correrías de joven por el continente, dejó un amor en Querétaro mientras participaba en alguna ceremonia de la lluvia o cosa parecida de esas cumbres alternativas a la que él es tan afecto. Que el presidente se enamore como un chavalín nos vale huato -que no los huatos del calzado que le atan sus edecanes de seguridad-, y quiénes sean las pasantes o becarias de su corazón peor aún, que el mundo está lleno de arribistas y eso no debería ser noticia.

Lo que sí debería preocuparnos, es que un gobernante afecte a todo un país por culpa de sus hormonas. No es cosa de chiste que el presidente se vea inmerso en un escándalo con ribetes clintonianos y más aún cuando están en juego millones de dólares. Fiel a sus costumbres, allá por el 2006, el caudillo recién entronizado se había prendado de una desconocida de diecinueve años con la que tuvo una relación fugaz. Pasó el tiempo y la joven conquista salió estas semanas a la luz pública convertida en la nueva diosa del Olimpo masista, con un palmarés envidiable de modelo, ejecutiva de negocios y dos rutilantes profesiones para tapar la boca a cualquier incrédulo. Sin trayectoria empresarial ni herencia familiar conocidas, resulta altamente curioso el suntuoso nivel de vida al que la dama se había acostumbrado, como el vivir en una casona tomada en anticrético por cien mil dólares en una zona burguesa de La Paz, mucho más que el valor de compra de un apartamento promedio.

Algo de extraordinario en ella debieron detectar algunas transnacionales, como la china CAMC Engineering, para sumarla a su plantel de altos ejecutivos y encargarle el manejo de contratos vinculados al Estado boliviano y cuyo alcance o volumen de operaciones supera los quinientos millones de dólares. Qué les habrá pasado a estos chinos tan legendariamente desconfiados, para dejar que una joven inexperta (a sus tiernos 26 años) maneje negocios tan importantes en su nombre, y eso que tampoco habla chino. Ni hao…

En medio de la polémica, el presidente Morales aseguró rotundamente que no tenía nada que ver en el asunto. ¿Qué tráfico de influencias?, eso es cuento chino inventado por la oposición, le faltó decir, asegurando que él no sabía que una empresa china había empleado a su exnovia, a la que no había visto desde 2007 además de perder todo contacto, se encargó de recalcar en una conferencia de prensa. A las pocas horas circuló en las redes una fotografía tomada en 2015 donde se lo ve felizmente abrazado a su ex en el Carnaval de Oruro en medio de muchos testigos (foto superior). Pillado otra vez en su mentira el profeta del “ama llulla” aún tuvo el coraje de hacerse al distraído: “ustedes saben en las fiestas se acerca la gente para sacarse fotos con el presidente, yo vi a una mujer que no recordaba bien, cara conocida que se me acercó y era la Gabriela”. No la había reconocido cabalmente…¡a la mujer con la que tuvo un hijo!

Y, si después de esta flagrante y grotesca muestra de corrupción que le implica directamente, el pueblo le da el beneplácito para su reelección indefinida -en el referendo del 21 de febrero-, entonces no merecerá llamarse pueblo.
 
Ministro de cabecera traduciendo al presidente (meme)



04 febrero, 2016

4 La plaza de la discordia (segunda parte)

Foto de 1910: por el auspicio les habrán rebajado en las baldosas, supongo
Parece que ni la gigantesca influencia que, desde el cercano cerro San Pedro, ejerce el Cristo de la Concordia pone de acuerdo a los cochabambinos en torno al uso que se le debe dar a la plaza principal de la ciudad. Al día siguiente de su reapertura al público, ya empezaron los amagues de enfrentamiento entre los ociosos activistas que quisieron retornar a sus labores y grupos de comerciantes aliados del alcalde que entre insultos y empujones querían desalojarlos del lugar. La policía no apareció por allí y eso que tiene oficinas a unos pasos del sitio. Afortunadamente el asunto no pasó a mayores. Pero llovieron las amenazas, mucho más que el diluvio que la ciudad padeció estos días, de enjuiciar al alcalde y a su entorno por sus intenciones de “privatizar” un espacio común a todos y, lo que es más absurdo todavía, por rasgos evidentes de racismo y discriminación que, según afirman las mentes más lúcidas del masismo local, emanan del reglamento recién redactado. No faltó algún activista del animalismo que se quejó de que prohibieran el ingreso de perros al recinto, ya que estos son un integrante más de cualquier familia, por tanto con plenos derechos, según dio a entender inequívocamente. Menos mal que las palomas tienen alas y pueden copar sitios a su aire y, por supuesto, apareció otro alarmista anunciando que el alimentarlas iba a ser prohibido también.

Unas baldosas y unos cuantos postes y, ¡zas cholita!... se hizo el milagro

Pero la intención nuestra no era terciar en estos intríngulis de costumbrismo regional. Más bien queríamos desentrañar en qué consistía la “revitalización” de nuestra plaza histórica que con bastante ruido mediático fue anunciado meses atrás, muy venida a menos en los últimos tiempos por los usos y abusos de sus pobladores y visitantes. Ayer mismo, al mediodía, enfilé los pasos al lugar, portando mi cámara, con aires de turista del interior del país para que no se me notara lo cochabambino.  No vaya a ser que algún gendarme municipal me quisiera impedir tomar fotos como le ocurrió a un fotógrafo de un periódico que a empellones lo quisieron desalojar funcionarios prepotentes por meter las narices sin permiso.

Monumento central con el cóndor 'revitalizado' a plan de pintura


Y ciertamente certifiqué lo que un amigo me había comentado, no había ningún cambio sustancial apreciable: ni funcional ni estético, ni mucho menos de espíritu. La famosa revitalización había consistido en la transformación de las calzadas norte y sur en paseos peatonales; aparte de darle una nueva mano de pintura a la estatuilla del cóndor y el colocado de cadenillas alrededor de su columna, nuevas rejillas a los jardines, podado de árboles y otras florituras, plantar algunos postes de luz y repartir bancos por doquier. Me cuesta creer que se gastaron más de un millón y medio de dólares en baldosas (ni que fueran marmoladas tipo Carrara), compra de banquetas de fierro forjado, baldes de pintura, farolas, luces de piso y otros materiales. Se supone que los obreros y maquinaria son del propio municipio y los jardines y su cuidado corren a cargo de la sección de Áreas Verdes. ¿Dónde se destinó el resto del dinero? ¿en “socializar” la idea y sus alcances a través de los medios audiovisuales? ¿en los agasajos resonantes por la reapertura?

Quisieron hacer jardines a la francesa y les salió esto


En resumidas cuentas, lo que en mis tiempos se llamaba una simple remodelación o restauración arquitectónica, hoy cobra visos de “mega-obra” con implicancias de modelo a imitar en todas partes. Vital diferencia. Así que ya mismo voy a revitalizar mi cuarto pintándolo de otro color, a poder ser más alegre para darle nueva vida y, de yapa, redistribuir el mobiliario para que no sea tan deprimente. El que no parece deprimido es nuestro inquietísimo alcalde que, entre tantas obligaciones del cargo, no se olvidó de mandar a colocar una gigantografía en una de las esquinas de la plaza, con su retrato plenamente revitalizado; a plan de Photoshop, supongo. 

Siguiendo los pasos del inefable Cholango

El mal gusto al poder: un tubo con filigranas para que tenga pinta histórica

Entretanto, la catedral aguarda que alguien la revitalice


29 enero, 2016

4 La plaza de la discordia


Esta mañana desperté con la fulgurante noticia de que la plaza principal de nuestra ciudad había sido por fin “revitalizada” luego de cuatro meses de ser machacada por máquinas y cuadrillas de obreros que día y noche removían cielo y tierra para recuperar el orgullo herido de los cochabambinos. Los paceños andan presumiendo de sus teleféricos en el techo del mundo y los cruceños se jactan de sus toboganes acuáticos y olas artificiales. Los vallunos, para no quedar atrás, respondimos con las fuentes de las “aguas danzantes” de última tecnología y, por si fuera poco, vamos a mostrar al resto del país la plaza más coqueta, casi nueva de paquete, con todos los artilugios modernos y con más espíritu Zen que un jardín japonés, que de seguro se convertirá en modelo a seguir para todo estudiante de diseño y otros amantes del paisajismo.

En verdad nos extrañó el sigilo con que efectuaron la remodelación del cuadrilátero, con vallas altas a prueba de curiosos y cierres periódicos de las calles adyacentes a título de seguridad industrial y otros pretextos, obstaculizando incluso la libertad de movimientos de los transeúntes que nos veíamos obligados a zigzaguear entre los corredores de las antiguas edificaciones y materiales de construcción. Alguien denunció que se derribaron árboles para reducir los espacios verdes y llenar de baldosas todo el conjunto con el afán de peatonalizar ciertos trechos. Como sea, parece que pulieron hasta la punta del pico del cóndor que corona el monumento central y le sacaron nuevo lustre a la fuente de las Tres Gracias traída de Europa hace más de un siglo. Los paseantes nos tuvimos que conformar, en ese lapso, con ver carteles esquemáticos y foto del alcalde con casco con la leyenda: “disculpen las molestias, estamos trabajando por…”.

En la mañana, según vi en las imágenes de televisión estaban dando los últimos retoques y removiendo escombros para la inauguración de esta noche a todo bombo y platillo; estrenando, de paso, las farolas de inspiración colonial, me imagino. El comité de festejos  estuvo trabajando desde muy temprano, poniendo en marcha el protocolo que se inició con la iza de la tricolor en el nuevo mástil mientras sonaban las “sagradas notas” del himno nacional y las autoridades acompañaban el acto con renombrado civismo. Era como un ensayo reluciente. En la noche volverán a repetir el acto, a fe mía, pero con muchedumbre rebosante y fuegos artificiales. El alcalde revitalizador se anotará su primera obra estrella o “mega-obra”, y para darle realce se espera la visita de otros alcaldes y gobernadores (todos opositores), acorde a los usos y costumbres que se estilan hoy. Así le sacan provecho a la partida de gastos de representación y demás ítems.


Empero, las cuestiones históricas o arquitectónicas pasaron a segundo plano con la polémica que se desató por el reglamento de uso de la plaza, convertida desde hace una década en otro mercadillo persa, circo de activistas de toda pelambre y hasta dormidero de vagabundos y muchachos inhaladores de pegamento. Activistas afines al evismo fueron los primeros en apoderarse del espacio público, que mediante megáfonos y carteles efectuaban mítines casi todos los días, perturbando la tranquilidad general y terminando por espantar a jubilados y pajaritos por igual. Luego como efecto contagio arribaron los comerciantes ambulantes, charlatanes de feria y artistas callejeros; todo el mundo se creyó que la plaza era de su propiedad, las banquetas su puesto de trabajo y los árboles su meadero particular.

Como era de esperar, a horas de la reapertura al público, los concejales del masismo pegaron el grito al cielo aduciendo que la ley promulgada por el concejo municipal era atentatoria a las libertades civiles, derechos humanos y otras cuestiones. Hicieron correr el rumor de que se desalojarían hasta las palomas de los alrededores. Una concejal de profesión periodista y hoy más evista que el propio Evo, argumentaba cínicamente que la nueva disposición violaba la Constitución Política del Estado, como pretendiendo ignorar que a plaza Murillo de La Paz está restringido el paso desde que el caudillo cocalero gobierna, a menos que sea una manifestación a su favor.

Más allá de las buenas intenciones, de las protestas y de los malentendidos; conociendo a nuestros paisanos, mucho me temo que la limpieza y ornato de la plaza remodelada durarán un suspiro. Por muchos agentes que pongan a vigilar el recorrido, por mucho que “socialicen” el reglamento de uso, al poco rato se desatarán los instintos primarios y el ansia destructiva de mucha gente. Ya veo venir por el horizonte a los movimientos sociales y sus marchas como rabiosas hormigas marabunta. En la obra de una administración opositora se ensañarán con mayor gusto. Sólo hay que esperar.

Presidente del Concejo desmintiendo rumores



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