16 abril, 2014

8 El presidente y sus 13 pilares para alcanzar la gloria



Exhibiendo a la multitud una de sus innumerables tablas de sabiduría
Hará más de un año cuando el excelentísimo Señor de las Alturas (por su propensión a volar y sacarle el jugo a su avión), Caudillo de los Creyentes y Supremo Protector de la Madre Tierra, lanzaba su mayestática proclama en ocasión de otro aniversario histórico de su recién creado Estado Plurinacional. Aquel discurso, recordadísimo por haber adormilado hasta las butacas con su extensión de casi cinco horas, había lanzado al éter, aparte de la paja consabida, un verdadero torrente de sabiduría para envidia de todos los profetas y demás agoreros del universo. Previsor y visionario como nadie, Evo Morales dio a conocer su Agenda Patriótica consistente en 13 Pilares Fundamentales, con miras al 2025, año del bicentenario de la vieja república, transformada hoy por mandamiento divino en el Sacro Imperio Romántico Plurinacional. Los preparativos que ya están en marcha, hacen presuponer que los festejos del bicentenario serán recordados por los siglos de los siglos. 


Mientras tanto, se dice que ya se ha instruido a grabar en piedra la tabla de la salvación, y de alguna manera se ha pedido a los orgullosos vasallos de Su Majestad que encuadren esta agenda y la pongan al lado de su augusto retrato, como ya es norma en todas las oficinas y recovecos públicos. Yo, por lo pronto, la pondré al lado de mi enmarcada “Oración por Marilyn Monroe” de Ernesto Cardenal, a ver si de una vez consigo memorizarla. Para los terrícolas que no están condenados a sufrir el feliz reinado, ni expuestos a su inacabable sabiduría, pongo a consideración suya este compendio de objetivos estratégicos que serán alcanzados a velocidad de cohete, sahumerios a la Pachamama y conjuros ancestrales mediante. 

1.- Erradicación de la extrema pobreza, consistente en lo social, material y espiritual a causa del individualismo, el consumismo, la discriminación, racismo, la codicia y el machismo.

2.- Socialización y universalización de los servicios básicos con soberanía para Vivir Bien. 

3.- Salud, educación y deporte para formación de un ser humano integral. 

4.- Soberanía científica y tecnológica con identidad propia. 

5.- Soberanía comunitaria, financiera sin servilismo al capitalismo financiero.

6.- Soberanía productiva con diversificación y desarrollo integral, sin la dictadura del mercado capitalista. 

7.- Soberanía sobre nuestros recursos naturales con la nacionalización, industrialización y comercialización en armonía y equilibrio con la Madre Tierra. 

8.- Soberanía alimentaria con la construcción del saber alimentarse para Vivir Bien.

9.- Soberanía ambiental con desarrollo integral, respetando los derechos de la Madre Tierra. 

10.- Integración complementaria de los pueblos con soberanía. 

11.- Transparencia en la gestión pública bajo los principios de no robar, no mentir y no ser flojo.

12.- Disfrute de felicidad plena de nuestras fiestas, de nuestras músicas, nuestras selvas, nuestras montañas, nuestros nevados de nuestro aire limpio y de nuestros sueños. 

13.- Reencuentro soberano con nuestra alegría, felicidad, prosperidad con nuestro mar. 


¿Qué quieren que les diga?... diarrea de soberanía le dio al soberano redentor, mientras nos habla de que nos va a salvar del hambre, de las enfermedades del capitalismo y el individualismo. Quién sabe nos librará asimismo de la malaria y del sida. Como también ya declaró a Bolivia como país libre de analfabetismo, y sin embargo, paradójicamente, el pueblo repentinamente ilustrado está a las vísperas de reelegir a un analfabeto como sumo pontífice, predestinado a salvar la patria de la ruina moral y llevarnos a las puertas de una nueva era. El nuevo amanecer del Hombre. Con aire limpio y disfrute de nuestros nevados. Con paseos en la playa de un mar de papel. Aprender a alimentarse con soberanía a plan de papas peruanas y manzanas chilenas. Armonía y equilibrio, a ritmo de tai chi y té verde chino, con raspaditas de ginseng. Y, por sobre todas las cosas, amor de camote a la Madre Tierra. Para vivir bien y alcanzar la felicidad plena. 

10 abril, 2014

8 La ciudad de los guatafísicos




Tres veces al año, nuestras saludables autoridades (vean si no la foto de cabecera) recomiendan sacar la bicicleta para tener hábitos saludables y de paso ayudar a salvar el planeta. Por un aire limpio y un auto menos (según reza el coqueto cartelito oficial en cada bici) se preparan concienzudamente los Guerreros del Arcoíris para iniciar su cruzada contra la contaminación, apostándose en el sitio de la largada a la espera del pistoletazo simbólico de salida.

El supremo protector de la Madre Tierra, todos los años era generalmente el líder del pelotón pero este primer domingo de abril no acudió a la cita aunque estaba inscrito. Al parecer se quedó dormido en su camarote volador y mandó las disculpas del caso. Así pues, nuestro alcalde Cholango se quedó solango para encabezar la caravana y con el desayuno a medio terminar porque arribó tarde a la conferencia de prensa con los reporteros deportivos, excusándose que como no era un día de trabajo el horario era lo de menos. Lo importante es pedalear y dar el ejemplo a la ciudadanía fue el mensaje entre líneas.

Como no podía ser de otra manera, los que sí madrugaron fueron los comerciantes de baratijas y vendedores de comida que se situaron en sitios estratégicos para proporcionar suministros a los miles de esforzados pedalistas que olvidaron el culote y el casco pero no las ganas de cargar el tanque en las distintas etapas de la durísima competencia. Había que hacer honor al Día del Peatón y la Bicicleta, patas al pedal por una ciudad limpia. Cosa de genios es limpiar de autos la urbe para convertir las calles céntricas en una inmensa feria popular con puestos de toda índole, donde los artículos ciclísticos brillaban por su ausencia. 

Gobernante imaginado por el genial Jarry
Para “sensibilizar y educar a la población sobre los efectos de la contaminación atmosférica”, fue el gran objetivo de los responsables medioambientales de la alcaldía, al tiempo que atronaban el ambiente con sus parlantes a todo volumen y en algunos lugares azotaban a la población con recitales de grupos cumbieros invitados a la causa por una convivencia tranquila y en familia. El haberse librado por unas horas de los bocinazos fue muy bien compensado por ruidosas clases de aerobics al aire libre, concursos diversos y otras manifestaciones culturales de última hora.

Todos los meses del año, nuestras autoridades recomiendan deportivamente a acudir a alguna feria, ya sea del lechón, del pichón, del cuy, del pescado, del choclo y el quesillo, del guarapo, del puchero, del rosquete y todo cuanto objeto pueda llevarse a la boca. ¿Qué puede ser más absurdo que promocionar comida cochabambina entre cochabambinos? Porque visitantes extranjeros aquí no llegan ni en cuentagotas. En el resto del país, todo el mundo sabe que ostentamos el goloso título de Capital Gastronómica de Bolivia, con resolución solemne del Senado de postre. No por nada, el austero caudillo de la plurinación ha escogido este valle como sede de sus cumbres y otras “reuniones de trabajo” donde nunca faltan los manjares. 

Cochabamba es la ciudad con más restaurantes por kilómetro cuadrado. En cada cuadra hay algún sitio para merendar. Todos los mercados tienen su sección de comida. Es sagrado devorar a media mañana un caldito fuerte o unas picantes salteñas. Se respetan además las tradicionales tres comidas del día. Por si fuera poco, en la noche brillan las luces de las broasterias de pollo tentando a las barrigas insatisfechas. Últimamente está de moda hacer fila al mediodía en la calle por un plato, donde no es raro encontrar a empleados de banca y otros oficinistas.  En medio del smog y de la pestilencia, siempre habrá un paisano que no le haga ascos a la incomodidad mientras se zampa cualquier cosa. Así que si usted se topa con un boliviano en el extranjero, a un cochabambino por su guata lo conocerá. 

La última jornada del peatón y el ciclista, lejos de cumplir su cometido, demostró fehacientemente que el comportamiento en manada de los cochabambinos dista mucho de ser civilizado. Fue el pistoletazo para dar rienda suelta otra vez al espíritu glotón y desordenado como suele ocurrir en otras manifestaciones multitudinarias. El reguero de desechos, papeles, bolsas y botellas plásticas en las calles contradecía abiertamente el discurso de los descontaminadores planetarios. Si no se descontamina la mente de la gente, mejor no gastar tinta ni poner a sudar a sacrificados alcaldes.

Dando el ejemplo a la niñez (Foto: Opinión)





05 abril, 2014

8 Buscarse la vida a lomo de bicicleta





Mañana, como todo primer domingo de abril, la ordenanza municipal decreta que es el Día del Peatón y la Bicicleta. Miles de ciclistas colmarán las calles vaciadas de autos para aparentar que hacen vida sana, aunque kilómetros más adelante se zampen salteñas, choripanes, hamburguesas, salchipapas, trancapechos y demás fiambres de comida chatarra. Y claro, está la conciencia ambiental  renacida de pronto para luchar contra la polución y contaminación de la madre tierra, por el ahorro de energía para salvar el planeta y demás vainas de un día. 


Mientras unos piensan en sacar la bici que seguro estaba acumulando polvo en un rincón junto a otros trastos inútiles, hay otros -muy pocos- que realmente le dan cierto valor, como el canillita que es frecuente ver con su pila de periódicos en el manubrio, sorteando los huecos y obstáculos como un consumado malabarista al tiempo que pega su grito característico.


Tanto pensar en ruedas y con los noticieros recordándonos el susodicho acontecimiento y su cansino reglamento, justamente se me vino a la cabeza el caso singular de una señora que se merece mi respeto, como toda gente que se gana honradamente la vida. Cotidianamente soy testigo de cómo esta humilde mujer pasa por mi calle llevando su garrafa de gas a lomos de una bicicleta. La primera vez que me percaté creí que era uno de esos normales desplazamientos de vecino que va en búsqueda de GLP a alguna parte.


No había sido tal cosa. Había sido su rutina de todos los días. Se daba modos para transportar el pesado cilindro desde su casa al mercadillo del barrio. Mientras caen los últimos rayos de sol sobre el asfalto ella retorna a casa lentamente, seguramente agotada por la faena. Casi siempre, su hija colegiala le acompaña o le lleva la delantera transportando ollas y otros utensilios en una carretilla. Ahí va todo su capital y todo su esfuerzo. Vende comida para dar de comer a su familia. Como ella, hay miles de bolivianos que viven del día a día. Quizá millones. Para ellos, los feriados y otras jornadas ociosas son como maldiciones.


Es obvio que no se traslada de esa manera por gusto. Podría asegurar que lo que gana no le alcanza para comprar un carrito manual de dos ruedas, muy utilizado por los comerciantes ambulantes. Pero en cualquier caso, tomando por alto esta dificultad, hay una razón de fondo que la obliga a cargar con sus trastos todos los días: las condiciones del mercado donde acude. Ya van varios años que a nuestras distinguidas autoridades del municipio no se les antoja concluir el mercado Coraca, abandonado como muchas otras obras a medio construir. 


Como visitante periódico del lugar puedo corroborar que las vendedoras de fruta, carne, hortalizas, comida y abarrotes en general trabajan prácticamente en pésimas condiciones, hacinadas en improvisadas casetas de chapa metálica, como si de un vulgar campamento se tratase. No todos los comerciantes tienen un puesto de venta asignado, a menudo tienen que lidiar a la intemperie, a merced de la lluvia, el viento y el polvo. Los sábados y domingos, el mercadillo es un auténtico hormiguero, con el consiguiente perjuicio para los vecinos. Y el mamotreto inacabado de hormigón y ladrillo que ve pasar los años enfrente de todos. 


A este paso, los comerciantes parecen resignados a su suerte, después de haberse habituado a la situación. Todo se hace costumbre. Concluir el mercado es lo de menos. Pienso en las vivanderas que podrían tener sus puestos con instalaciones decentes de agua y gas natural, aprovechando que Yacimientos esta construyendo la red en la zona. Todos saldrían beneficiados con un mercado techado y ordenado. Entretanto, nuestro pachanguero alcalde prefiere tirar la plata en traer un cantante extranjero todos los años porque “los cochabambinos nos lo merecemos”, según sus palabras. Tal parece que no merecemos mejores condiciones de vida y de trabajo.

 
Mercado Coraca, abandonado desde 2010 (Los Tiempos)






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