24 enero, 2015

4 La última payasada del emperador


Sacerdotes luciendo ojotas "ancestrales", hechas de goma de automóvil.

21 de enero de 2015. El primer emperador del místico-dorado Estado Plurinacional volvió a hacer historia: en otra ceremonia sin parangones fue coronado por tercera vez, a diferencia de las monarquías europeas como el recientemente posesionado rey de España, Felipe VI, de quien se dice que no quiso venir a la investidura de su colega altiplánico para no sentirse menos, ni arriesgarse a sufrir los temibles efectos de la altura, ya que el acto se celebró en la Lhasa andina, Tiahuanaco, el centro más energético del planeta; tanto que los ejecutivos de Redbull están pensando en venir a proveerse de agua del cercano Titicaca y otros manantiales sagrados. 

Desde las seis de la mañana, un verdoso e imponente helicóptero Super Puma de fabricación francesa –bautizado como Jatun Puma, a efectos de descolonización- revoloteaba en torno de las ruinas líticas de Tiahuanaco para dar magnificencia al evento, mientras abajo iba reuniéndose poco a poco la multitud convocada. Calentaban los braseros de los sahumerios el aire gélido de la meseta y sonaban cada tanto las caracolas a modo de pututus, ya que estos por estar elaborados de cornamenta de vaca, al parecer fueron desterrados para siempre de todas las ceremonias protocolares. El toro vino con los odiosos conquistadores, recordaron de pronto los arqueólogos al servicio del régimen.
 
Conferencia de prensa para presentar el traje especial de S. E.

Bajo el asesoramiento de estos estudiosos de lo antiguo y el más allá, se mandó a confeccionar el traje especial que lució Su Excelencia, diseñado por ellos mismos porque si contrataban a un especialista (como la diseñadora que elabora las chaquetas exclusivas de S. E.), habría costado mucho más, aseguraron en una conferencia de prensa en la Cancillería. Menos mal que le ahorraron al Estado mucho dinero,  ya que el conjunto de la vestimenta finalmente demandó la erogación de unos modestos 30. 000 Bs. (Sus 4.300), incluyendo los honorarios de los artesanos que totalmente inspirados no durmieron ni un día con tal de acabar a tiempo el encargo. 

El soberano recauchutado portaba una cachucha de cuatro puntas -con réplica de oro en la frente-, que son “las antenas para traer la buena energía del cosmos”, aseveraba el mismo experto, a tono con lo que Von Daniken y otros autores muy visionarios afirmaban que los seres alados esculpidos en los monolitos de Tiahuanaco eran representaciones de astronautas del pasado, unos auténticos viajeros del cosmos que habían paseado sus antenitas hace miles de años. “La ropa ceremonial de muy larga data” fue complementada con una túnica de vicuña decorada con pechera de oro y otras filigranas al uso, que a su lado los trajes dorados de Gadafi eran pobres de solemnidad. Pero lo que más llamó la atención fue que los pantalones ya existiesen mucho antes de la era incaica, un invento tiahuanacota y quizá extraterrestre, siguiendo la línea de Von Daniken. Así de ancestral iba el asunto.

Coro indigena, engalanado por un cóndor del Carnaval de Oruro.

Trescientos líderes indígenas de otros países fueron invitados al acontecimiento, y quizá llegaron más porque es ampliamente conocido que el régimen no escatima en gastos a la hora de financiar a embajadores de su revolución del arcoíris. Una “guardia indígena”, conformada por 300 ñustas y otros 300 ñustos  (que estamos en tiempos de igualdad e inclusión, hermanos y hermanas), fue especialmente preparada para custodiar la ceremonia conformando una suerte de valla humana tomada de la mano, amén de los miles de policías y centenares de militares que resguardaban todo el recinto arqueológico de pisadas inoportunas, cagarrutas y demás consecuencias del turismo masivo. Más de cincuenta mil visitantes asistieron a la “posesión ancestral”, aseguraron fuentes oficiales.  

Todo este inmenso operativo que significó el traslado de autoridades, diplomáticos y otros viajeros internacionales, además del personal de seguridad incluyendo el regimiento Colorados de palacio de gobierno, centenares de dirigentes de los movimientos sociales de todo el país, cuerpos de baile oriental, coros indígenas, artistas folclóricos y demás bufonada para alimentar el circo habrá significado otra sangría terrible para las maltrechas arcas públicas, a título de poner al país en el mapa mundial y consolidar al caudillo como líder indiscutible de todos los pueblos "originarios.  En contrapartida, la televisión mostró que el paupérrimo pueblito aledaño de Tiahuanaco no tiene alcantarillado ni sistema de agua potable decente. Para variar, el museo instalado que debería ser motivo de orgullo yace en el más completo descuido. Pero más importante había sido “mostrar un liderazgo continental y anticipar un liderazgo planetario de cara a 2025”, según afirmó un alto funcionario de gobierno, que por ello el acto tenía una connotación especial. Entretanto, a los pobladores de Tiahuanaco, según se quejaron, tan magno y sagrado evento solo les dejó incontables montones de basura.
 
Tan comercial era el asunto, que la telefónica estatal aprovechó para publicitarse

07 enero, 2015

4 Once maneras de ponerse el casco



Como todos saben, Bolivia es el país de los más listos, paraíso de la creatividad desbordante, donde una y otra vez la inteligencia de la especie se pone a prueba. De entre los más avispados y singulares sobresalen últimamente los motociclistas que siempre se las han ingeniado para rehuir el uso del casco obligatorio. Años de cabalgar mechas al viento cual rebeldes salvajes de carretera o porque el casco de mierda rebaja la pinta, han impedido que se consolidara este artefacto de seguridad. Tampoco es ocioso decir que la policía de tránsito jamás se preocupaba por efectuar los controles, ya que era muy normal ver a uniformados conduciendo su moto como si fuera una bicicleta. Recién en los últimos años, quizá por la caótica proliferación de las motos chinas (ahora hasta mi vecino anda con su chopper ‘Honda’ tuneada con stickers) las autoridades se han puesto más o menos serias con el tema y andan efectuando constantes batidas para capturar motos indocumentadas y multando a aquellos que no llevan el casco, que no portándolo en la cabeza, el asunto es mostrarlo y punto. 

Si, han oído bien, el truco es tenerlo aunque sea amarrado en el manubrio para que llegado el momento, al avistar a poca distancia un “operativo sorpresa”, los conductores resultan ser más listos que los agentes poniéndose el caso reglamentariamente, aun en las mismas narices de estos que sólo les echan unas amonestaciones de manual. El único imbécil que queda multado y con la moto retenida es aquél que se olvidó en casa el casco antes que el celular. Cualquiera se consigue hasta una olla y le pone un cordón a modo de correa con tal de pasar los controles sin novedad. Que el material del casco o la forma cómo se utilice, es lo de menos. La cosa es pasar la I.T.V. (que no la inspección técnica vehicular), o sea la inspección técnica visual del agente: con casco o sin casco, pase usted, caballero.

A las imágenes me remito para testimoniar estas descacharrantes muestras de jugar a los valentines con las normas de seguridad. Empecemos por la normalidad, cada vez menos presente en este rincón fabuloso del planeta, tan revolucionario que se pasa de revoluciones:

1.- Modo teóricamente correcto.- hablo de colocarse el casco idóneo y de manera oportuna, aunque sea para una carrerita a la esquina. Desafortunadamente, pocos ponen en práctica esta sencilla y modélica prevención. Lo que en otras latitudes se ha asumido hace décadas como requisito natural y prácticamente un acto reflejo antes de conducir una motocicleta, aquí se sigue viendo como una norma innecesaria, tonta y hasta absurda. Solo los anticuados y giles se ponen el casco todo el tiempo, peor si hace calor.


2.- Modo Gorriti.- no es culpa del motociclista que los policías aún no se hayan enterado de que hace rato que llegan al país, elementos de seguridad para la cabeza con diseños que imitan gorras deportivas. 


3.- Modo mascarón de proa.- una de las más comunes, que consiste en transportar el casco como elemento decorativo dándole una presencia señorial a la máquina, para que todos contemplen esa testera de toro embravecido.


4.- Modo solidario.- para aquellos pocos caballeros que todavía quedan, dispuestos a desnucarse con tal de que se salve su reina.


5.-  Modo egoísta.- si yo me salvo es porque yo conduzco mi motocicleta, si en el camino se sube una pasajera o una amiga es a su riesgo, ni loco llevo un casco de emergencia. 


6.- Modo paternalista.- un ejemplo que se ve a menudo en nuestras calles, con padres segurísimos de que van a salvar la vida de sus hijos pequeños colocándoles un casco de adulto, el suyo. Como sea, pasa también la ITV que hemos citado.


7.- Modo mercado.- no, no se confundan, eso podría ser fácilmente el cesto de la compra, quizá para transportar huevos u otros objetos delicados, que se asemeje a un casco es mera coincidencia. Otro de los casos más frecuentes, habida cuenta de que esta ciudad está poblada de mercados al paso. 


8.- Modo almohadilla.- que es una manera creativa de prevenir lesiones severas, quizá para proteger el codo o parte del brazo ante un derrape o similar.


9.- Modo extraño pasajero.- tiene que ser siempre en el asiento del acompañante, algunos especialistas especulan de que podría tratarse de un alíen u otra extraña criatura. Un biólogo me ha sugerido que quizá pueda tratarse de un armadillo enrollado que viaja a dedo.


10.- Modo casco invisible.-  sin duda el más listo de todos, seguramente portará un casco mágico tipo aureola de santo, ya que sortea sin problemas cualquier operativo o tendrá una especie de radar para esquivar a los retenes o salir a la calle cuando no hay policías controlando. Estos ejemplares son tan escurridizos que hasta mi cámara tuvo serias dificultades para registrarlos. Y si no, vean.


11.- Modo motociclista fantasma.- ¿no lo ven, ahí esperando el semáforo, parado sobre la línea de cebra? Es tanto su peso, que hasta las líneas blancas se curvan por su presencia. O tendré ojos biónicos o ustedes necesitan urgentemente acudir al oculista. 

29 diciembre, 2014

3 El país de los más listos



A veces quisiera ser tan listo como ellos. Quisiera tener ese gen adicional que los impulsa a actuar con tanta valentía. Esa misma que les hace desafiar al sentido común casi siempre. Esa cualidad o esencia extraordinaria que los hace ciudadanos tan especiales, invulnerables y ajenos a conductas enmarcadas dentro de parámetros de mínima convivencia social. Rara inteligencia esa de comportarse con toda naturalidad sabiendo que se quebranta la ley. Reírse en las normas y reírse en los demás es cosa de cerebros privilegiados, ventaja que desafortunadamente algunos no alcanzamos a desarrollar. Bienvenidos al país de los ventajistas. Bienvenidos al país de la inconsciencia. 


Quisiera ser tan listo como esos transeúntes (demasiados) que todos los días desafían las leyes naturales y las leyes de tránsito para desarrollar ese singular instinto de esquivar coches en avenidas de alta velocidad. Se pasan de valientes cruzando justo debajo de una pasarela (fotos 2 y 3: en una ocasión vi al lado de esta misma pasarela a una joven madre con dos críos pequeños, uno en el brazo y el otro tomado de la mano, intentando cruzar esta peligrosísima avenida -de la Muerte, la llaman con justa razón - de seis carriles). Varias veces hice el experimento de comprobar quién llegaba antes a la otra orilla, yo subiendo a ritmo normal por la pasarela y ellos esperando para cruzar: llegábamos prácticamente igualados, con segundos de diferencia. Pero ya se sabe, ellos eran los capísimos  y yo el cojudo, como los pocos que usan estos pasos elevados.


Mujer arriesgando la vida y la de su hijo en la "avenida de la muerte"

Quisiera ser tan listo como los policías que llenan las aceras de su sede central con sus motos particulares para seguir estorbando el paso de los peatones. Espectáculo abusivo que se ve todos los días. Las grúas contratadas de la alcaldía recorren el casco urbano para cargarse a cuanta motocicleta esté parqueada en situación irregular pero extrañamente no tocan a las “herramientas de trabajo” de los señores policías. ¿O usted ve que alguna (salvo una) lleve un logotipo institucional? Pasa lo mismo con los autos privados de los jefes que frecuentemente están estacionados en el mismo sitio a pesar de la línea pintada de amarillo. Alguna vez se ha visto que les ponen grapas inmovilizadoras ante las cámaras de televisión pero no pasa de ser un show circense. 



Quisiera ser tan listo como ciertas embotelladoras que a mitad de semana usan y abusan de aceras y gran parte de la calzada de determinadas céntricas avenidas para convertirlas en una suerte de centros de distribución o almacenes al paso, sin que nadie le ponga coto al asunto. Gozan, incluso, del privilegio en una zona de estacionamiento tarifado, (fotos 5 y 6) para mayor extrañeza. Hay días que apenas dejan ancho para el paso de una persona durante horas, mientras los viandantes esquivan sus fardos y carritos. Lo mismo sucede con otras empresas distribuidoras. En los grandes mercados el caos es total, con carguío y descarguío en cualquier momento, incluso en horas punta. 



Quisiera ser tan listo como los conductores que dejan sus coches donde les dé su regalada gana. Se llevan la flor aquellos que los estacionan en plena esquina, incluso a pesar de que hay espacios más idóneos o seguros. Me consta que un arquitecto deja su camioneta todo el tiempo parqueada en frente de su oficina, importándole un comino que estorbe el paso de una encrucijada o punto ciego (foto 7). Y todo eso a apenas media cuadra de una oficina municipal que, olvidaba decir, son sus propios vehículos que están estacionados de idéntica manera. Ni hablar de los inconscientes que se estacionan invadiendo las aceras como si los caminantes no existieran. 



Quisiera ser tan listo como esos motociclistas y automovilistas que descubren que las líneas de cebra únicamente están de adorno, aunque estén recién pintadas les vale madre que algún peatón tenga que efectuar un rodeo a sus importantes máquinas para poder atravesar la calle. Uno se pregunta para qué carajos la municipalidad gasta tanta pintura si todos pisotean las normas de circulación como mejor les parezca. Claro, el ornato es lo que cuenta. Porque de lo contrario no llego a entender cómo es que algún creativo personaje o comité decidió poner unas vallas permanentes en la esquina de una escuela, supuestamente por seguridad,  pero cortando de seco la línea “segura” del paso para peatones. En fin, que uno quisiera ser tan listo como los innumerables tenderos que sacan hasta sus poltronas y otros cachivaches a la acera, como si fueran auténticos dueños de las calles. Todo el mundo buscando sacar ventaja, desde el comerciante ambulante de frutas hasta las grandes importadoras de maquinaria industrial que no tienen mayor pudor en exhibir la mercadería según su antojo. Y después nos consideramos un país que ha salido del hoyo, en la senda de la industrialización para mayor estupor o congoja. 


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