26 mayo, 2016

2 Un Corpus Christi a cuerpo de rey

Así iba a ser mi matahambre para este dia

Ya me aprestaba a aburrirme como un caracol en otro feriado nacional. Y desde luego, prepararse para pasar hambre. Porque en estos días de asueto hasta el corpus se ralentiza como saboteando el reloj interno. En contra de lo acostumbrado desayuné tarde, a eso de las diez, una vergüenza para mi espíritu joven. Me zampé media palta, un estupendo revuelto de huevos, dos panes integrales y café retinto producido en mi viejo colador. Ni pensar llegar con apetito al mediodía y mucho menos ponerse a cocinar por pura inercia. Ya planeaba pasar la tarde pegado del televisor dando fin a rosquetes bañados en merengue, cacahuetes tostados de Mizque, mandarinas y otras frutas de temporada como manda la tradición en Corpus Christi.

Resulta curioso que esta fiesta religiosa no tenga ningún platillo o preparado especial para celebrarla. Pienso, por ejemplo, en los 12 platos de Semana Santa que emocionaría a cualquier vegetariano sea cristiano o no. Tal vez suene pecaminoso llevarse a la boca cualquier cosa que evoque al “cuerpo de Cristo”, y por ahí va quizá la explicación de contentarse con frutas y ciertas golosinas caseras que venden en inmediaciones de los templos católicos. Con razón, no se ven chorizos hirviendo en aceite ni anticuchos humeantes durante estas frías noches. Para sofocarse ya se tiene suficiente con el incienso del Señor.

Así pues, andaba con la cabeza gacha, maldiciendo a todo dios por inventarse estos festejos sin sentido. ¿O tiene chiste ir a idolatrar un pedazo de galleta dentro de una urnita que un cura manipula como si fuera una lente o astrolabio? …un par de hostias bien dadas se merecerían todos los beatos y beatas que acuden presurosos, me dice el diablillo que cargo sobre los hombros. Menos mal que hay espíritus solidarios aquí al lado de casa que, en un santiamén, telefonazo mediante acabaron con mis arrebatos de melancolía. ¡Ocas al horno!; daba igual el plato fuerte, me era irrelevante ya fuera lechón, carne o pollo. Igual con la guarnición, como ver un raro arroz graneado sobre la mesa. Toda cosa horneada no conjuga con arroz, según mi teoría. Pero bueno, fuera de ese desliz el resto sabía una maravilla.

Ensalada de vainitas y zanahoria hervidas, perfecto maridaje para manjares horneados. Llajua sazonada con ramitas de suyco le dan el tono de picor que activan al punto las glándulas salivares. Lo que viene es una catarata de sensaciones y texturas impagables. Porque hay que ver, mejor dicho, sentir el gusto tostado de una papa a la cascarita, devorándola como si fuera un durazno sin pelar. Ah, casi como bocatto di cardenale. De la oca (oxalis tuberosa) con un toque de aceite o mantequilla ni hablar. Por algo será que los franceses la han bautizado como “truffete acide”. Al menos un par de años me separaban de su consistencia dulzona, harinosa y piel ligeramente crujiente como se saborea cuando es cocida al horno. Cada otoño tengo el placer de degustar este tubérculo que crece sólo en la puna, de ahí su escasez y, a diferencia de la papa, apenas sobreviven algunas variedades y no producen todo el año.

Yo las prefiero de variedad amarilla, las más comunes, más dulces y cremosas que las blancas, rojas o moradas que poseen un gusto más acido y algo desabrido. El detalle para cocinarlas radica en asolearlas por una semana o más, dando tiempo a que el abundante almidón se transforme en sacarosa. Lo más normal es cocerlas al agua y servirlas como postre. A mí me gustan, en vez de pan o mote de maíz, para acompañar las sopas. Ese intercambio entre lo salado y dulce no tiene parangón alguno. Ya olerlas cómo se van dorando en una lata dentro del horno de barro es la madre de todos los vicios organolépticos.

Hoy, no calentó el horno de barro. Valió el hornillo de la cocina para salvar las papas, como decimos popularmente. El pollo se hizo querer por su buena pinta y contagiante aroma. Yo me engolosiné con las ocas. Para lo demás anduve medio perdido, como que me colaron refresco de ciruelas pasas creyendo que era de mocochinchi. Y sí, me tendí la tarde pegado al televisor, devorando la tercera temporada de Bron/ Broen y devorando maníes, mandarinas y uvas que había despreciado en la sobremesa.

Así fue finalmente mi dia, con ocas al centro (la ensalada andaba por ahí)



18 mayo, 2016

4 En el nombre del hijo

Grave que el primer hombre del país haya sido engatusado por una muchacha. Y todos contentos.

Mejor no mencionar siquiera el nombre del hijo del presidente, que si no el Ministerio Público nos podría mandar a la chirola como les sucedió el día de ayer a la “tía espiritual” y al abogado principal de la dama Zapata que, como recordarán, en un chasquear de dedos pasó de saborear las mieles del poder al rigor de una fría celda paceña. Dentro de un nuevo capítulo de la telenovela plurinacional que tiene en ascuas a todo el país, la trama volvió a dar un giro inesperado al conocerse el fallo judicial de una juez que dictaminó la inexistencia física –sabe Dios por qué medios- del hijo que tuvo Evo Morales (confirmado por él mismo, en una entrevista de televisión) con una desconocida, por entonces, admiradora de sus juventudes masistas.

A consecuencia de la resolución judicial, la Fiscalía General ordenó sendos mandamientos de aprehensión contra los tres abogados de la defensa además de la señora Pilar Guzmán, confidente y único apoyo moral de la detenida, por haber incurrido en aparente delito de Trata y Tráfico de Personas, al querer engañar a los jueces y demás repartidores de justicia con la presentación física de un niño extraño (posible nieto de la señora Guzmán, según acusaciones) y hasta fotografías de infantes distintos para probar el desarrollo cronológico del vástago. Y cualquiera se pregunta si los abogados serán tan brutos como para prestarse al juego de su defendida sabiendo que incursionarían en delitos, amén de la participación cómplice de la señora Guzmán manipulando a alguno de sus nietos. ¿Habrá niño -que por razones de libreto debería tener entre 8 o 9 años-, capaz de aprenderse el papel y actuar como un auténtico profesional? Toda la tramoya suena tan retorcida y ridícula que resulta inverosímil en el terreno de la vida real. ¿Y qué me dicen de la insistencia de la acusada asegurando que su hijo vive y que será dado a conocer en medios internacionales? ¿Por qué espera tanto? ¿El encierro le habrá trastornado el raciocinio o sigue a rajatabla las instrucciones de un guion maestro?

Resulta atrozmente increíble que en nombre de una criatura del que solo se conoce su certificado de nacimiento (aunque circulan un par de fotografías no confirmadas en internet) se monte un circo de proporciones bíblicas, donde se cruzan acusaciones de todo tipo y se involucra a menores y otros familiares sin mayor escrúpulo que el seguir enlodando el asunto. Si en su momento (allá por febrero), ministros y diputados salieron a rasgarse las vestiduras a cuenta del Jefazo y a acusar a la oposición de provocar daño moral y psicológico al retoño, que hicieron extensible incluso al mismo presidente por meterse con su sagrada familia, a título de querer destruir el Proceso de Cambio y atentar a la dignidad del amado líder; hoy resulta de sobra ridículo que el Gobierno insista en la figura del niño como cauce de investigación.

Lamentable y repulsiva la actuación del poder judicial que, lejos de investigar el meollo del asunto –la irregular adjudicación a empresas chinas de millonarios contratos con el Estado- destina recursos y personal a estudiar asuntos de alcoba con sus bochornosos vericuetos, buscando chivos expiatorios de poca monta y soslayando a los pesos pesados que sonríen desde palacio y encima ponen cara de víctimas. Incluso el periodista que destapó el escándalo, sorprendentemente cambió de parecer y se sumó a la teoría oficial de que “engañaron al señor presidente” (la chica Zapata y sus cómplices),  aunque sigue sosteniendo (quizás para disimular) que el caso de tráfico de influencias no ha desaparecido, brillante deducción que se le hubiera ocurrido a cualquier ciudadano informado. Porque a nadie se le pasa por la cabeza que, por pura casualidad, la joven Zapata, sin tener estudios ni dotes empresariales haya tenido un rol importante en jugosos contratos que sobrepasan los 500 millones de dólares y que, a consecuencia de estas fabulosas representaciones, haya empezado a llevar un lujoso tren de vida.

Y siguiendo con la Gran Mentira, tal cual bautizaron al rollo del “hijo inexistente” y demás implicancias políticas, cabe preguntarse cómo un hombre adulto, que tiene además asesores y cuerpos de inteligencia a su servicio, se haya dejado engañar cándidamente por una chiquilla veinteañera, que no solo le hizo firmar como progenitor sino que también se las ingenió para obtener asistencia familiar, para una criatura que no existe o que nunca nació, según aseguran algunos investigadores más listos que Sherlock Holmes, amparados en que no hay libretas de notas escolares, ni fotos familiares, ni certificado de defunción ni otro documento que atestigüe su humana presencia. ¿A quién creerle? ¿Qué oscuros afanes se tejen entre bambalinas?


12 mayo, 2016

4 Feminicidios a la orden del día


No hemos llegado ni a la mitad del año y el departamento de Cochabamba ya registra su décima víctima por feminicidio. Prácticamente dos por mes y ni hablar de la cantidad de casos no consumados vinculados a esta problemática. Como para estar orgullosos, además de nuestra gastronomía, que encabecemos el ranking nacional siendo la tercera región más poblada. Por simple estadística no deberíamos ser los primeros. ¿Será como consecuencia de esa concentración o densidad poblacional de la que algunos sociólogos hablan cuando se refieren a la envidia como seña peculiar de los cochabambinos? Tampoco es que estemos tan apiñados, teniendo apenas la mitad de habitantes de Costa Rica y un territorio ligeramente superior al de este país. ¿Qué sucede, entonces?

Paradójico que en esta “década de grandes transformaciones” que el régimen evista gusta propagar a los cuatro vientos, como dándose aires de genial inventor, por haber creado instancias y organismos exclusivos destinados a combatir la violencia doméstica, lejos de frenar esta lacra, más bien el fenómeno se agrava de manera preocupante. De poco sirve la Ley 348 con la rimbombante etiqueta de “Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia”, que estipula entre otros delitos relacionados, el de Feminicidio con sanción de treinta años de cárcel. Tanta es la confusión de los operadores de justicia que pierden más el tiempo en discusiones bizantinas acerca de que si es pertinente aplicar en cualquier caso donde la víctima sea una mujer, solapándose muchas veces con el Código Penal que define claramente los delitos y penas. Pero parece que lo más importante era dar una imagen de supuesta modernidad y legislación acorde a las tendencias mundiales.

Seguramente en muchos países se llevarán la sorpresa al saber que en Bolivia contamos desde hace unos años con una Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia (FELCV) a imitación de otros brazos operativos como la FELCC o la FELCN, organismos de policía que combaten el crimen y las drogas, respectivamente.  Si suena hasta bonito que esté comandada y operada casi en su totalidad por mujeres para dar la impresión de inclusión e igualdad de oportunidades. La realidad dice que esta división policial es la quinta rueda del carro, que aparentemente fue creada para limpiar la conciencia de las autoridades ante la violencia machista y recurrente que sacude el seno de la sociedad.

A poco de estrenada esta unidad, apenas le asignaron recursos y personal, con oficinas que funcionan en condiciones paupérrimas y deprimentes. Tanto dinero ha dilapidado el Gobierno en canchitas y coliseos pero no es capaz de dotar de instalaciones idóneas a las fuerzas de seguridad. Para el caso de Cochabamba, la FELCV opera desde una vetusta casona con paredes y techos ruinosos que avergonzaría a cualquiera. Recuerdo que una vez salió en televisión que cierta noche estaban atendiendo al calor de las velas porque no se habían pagado las facturas de varios meses de luz, y lo mismo podría decirse del agua y otros servicios. Ni pensar que tengan internet para efectuar decorosamente su trabajo. Con tan magro presupuesto es complicado atender a una metrópoli que bordea el millón de habitantes y sus escasos vehículos parqueados en la puerta es posible que estén de adorno por falta de gasolina.

Así las cosas, ya no es noticia que cada día lluevan denuncias de violencia intrafamiliar, acoso sexual, laboral y político contra mujeres. Sólo cuando a algún abusador se le pasa la mano o comete homicidio contra su pareja saltan las alarmas. Pasa en todos los niveles socioeconómicos. Desde las altas instancias del poder hasta los sectores más empobrecidos. Nos rasgamos las vestiduras, endurecemos unas cuantas leyes y creamos algunas unidades represivas para darnos falsa sensación de seguridad. Pero de labores preventivas, comenzando en la escuela, casi no se oye nada. Pero qué podemos esperar si el mismísimo caudillo es el primero en denigrar públicamente a las mujeres con sus chistes y comentarios, que lejos de ser criticados son más bien defendidos a ultranza hasta por sus propias ministras. Luego queremos exigir buen comportamiento y mesura al pueblo llano. Pronto nos acostumbraremos también a las muertas, aunque dejen regueros de huérfanos y familias rotas.

Parece una imagen del siglo 19 pero no lo es. (foto Erbol)

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