22 abril, 2011

0 De la alegría de vivir, procesiones y otras ingenuidades

No, no es el Cristo de Río de Janeiro

A propósito de Semana Santa, procesiones de una semana, ramilletes de palma y ayunos forzosos (de bebidas espirituosas, carne roja y no tanto), porque el verdadero ayuno nadie se lo cree.

Seguramente en Sevilla, los devotos y los costaleros (incluidos famosos) se han preparado concienzudamente para cargar las pesadas urnas de las cofradías, nunca había visto tanta devoción como la sevillana. Acá, los costaleros se han inventado un pomposo nombre: “Los Caballeros del Santo Sepulcro”,  hay que ver la seriedad con que se lo toman, incluido un conocido mío.

El arzobispo local (ya viejo el hombre), seguido de su feligresía ha emprendido la caminata al cerro San Pedro, sitio de emplazamiento del Cristo de la Concordia, gigante mole de hormigón que vigila la urbe cochabambina. Por otro lado, hay quienes eligen como penitencia subir los mil y un escalones nombrables (cada uno lleva el nombre de un donante) del mismo cerro. Visto lo sibaritas que son los “cochalas”, un poco de ejercicio les viene de manual de gimnasio y con bendición incluida.

En Madrid está lloviendo y todo sigue como siempre, o eso creo. Nunca había visto a los jugadores del Madrid, celebrar con tanta euforia, conscientes o no de que se les escapó la Liga y seguramente en previsión de que no van a ganar la décima “orejona”  se han embriagado de emoción con la Copa del Rey, para que luego,  nadie desmienta,  eso de “que me quiten lo bailado”.

Pues a mí, lo bailado se me quitó, pero la resaca de la última boda a la que acudí ya me dura mil horas, porque he de confesar que me gustan las bodas, mientras no sea la mía, claro. Sí, ella me mira con reprobación y sólo encojo los hombros y me atengo a decir: Just kiss and say goodbye, como la canción esa de Manhattans.

Acá, despunta el cielo azulísimo del naciente invierno. Esta es la época de la mejor fruta del invierno sudamericano: naranjas, mandarinas, limas, aguacates, chirimoyas. He probado los aguacates españoles pero no igualan a los americanos, ni por asomo…eso sí, la naranja española es muy superior.



Ya me hice de una provisión de aguacates, los más grandes y pulposos que haya visto. Un día de estos, habrá tiempo para degustar en casa tacos mexicanos, con revuelto de carne y guacamole sazonado con un toque de cilantro, ¡ah cómo me siento perro pavloviano! al sentir el aroma de esta hierba.

La foto esa del bodegón improvisado, es de mi mesa. La buena noticia, es que me lo he comido todo, yo solito. ¿Han probado en el desayuno jugo de naranja recién exprimida, aguacate cortado en cubos, queso curado y pan tostado con un café muy tinto y de postre un puñado de mandarinas fraganciosas?. ¡Ah, impagable!… ¿qué otra cosa puedo decir para curar el aburrimiento de un largo feriado?...  Buen provecho.

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