25 julio, 2011

0 Razones por las que no me trago a “Los Soprano”

un Capo así no mola
A pesar de haber sido creada y producida por el gran guionista David Chase. 
A pesar de sus 6 temporadas, 86 episodios y casi 10 años en antena. 
A pesar de su enorme despliegue en recursos económicos, humanos y  técnicos.
A pesar de sus 21 premios Emmy,  5 Globos de Oro, e innumerables nominaciones y premios para sus protagonistas.
A pesar de James Gandolfini, Steve Buscemi, y los numerosos secundarios de lujo, casi todos italoamericanos, lo cual le da más credibilidad a toda la serie.
A pesar de los numerosos homenajes y referencias a la trilogía de El Padrino (Coppola), Scarface (dePalma), Buenos Muchachos (Scorsese), y otras notables películas de mafiosos.
A pesar del criterio casi unánime de la crítica, afirmando que es una de las mejores e innovadoras de todos los tiempos.

A pesar de ser parte de la cultura popular estadounidense de la última década: los numerosos estudios, artículos de prensa, opiniones,  libros, videojuegos y otros productos de mercadeo que ha generado, amén de legiones de fans en todo el mundo.
A pesar de su incuestionable calidad, ya saben: guión, puesta en escena, dirección, reparto, etc.
A pesar de HBO.

¿Por qué no me atrae?

Lo he intentado una y otra vez, empezando con la primera temporada. A veces, incluso viendo episodios sueltos de las otras, sin embargo no he conseguido empatizar con ella,  no he podido ‘engancharme’ a la historia, no sé hay algo que falta, algo que chirría. Dicen que es todo un tratado sociológico sobre la naturaleza humana y cómo no,  sobre el papel caprichoso que ha desempeñado la colonia italiana en la historia estadounidense, inmersa en ese conflicto permanente de asumir su identidad norteamericana o apegarse a los valores tradicionales de la familia italiana. 

¿Cuál es el problema entonces?... mi desencanto se puede resumir en dos palabras: estética y mística.

De acuerdo,  es indudable que la televisión tenga que adaptarse a los tiempos que corren, pero trasladar el género mafioso o cine de gánsters y ambientarla en nuestra época pierde su brillo, esa estética tan característica: trajes, corbatas, sombreros, gabardinas, coches caros, en síntesis; el crimen con elegancia. No soporto ver al capo Tony Soprano con ese aire tan descuidado, vistiendo camisas floridas y fuera del pantalón, un mafioso tan cutre no me asusta ni me provoca simpatía, mucho menos me atemorizan el resto de los jefes en chándal o pijamas deportivos. Más miedo me daban los viejitos “jefes de familia”, comiendo espagueti tranquilamente mientras decidían el destino de sus enemigos en una escena de la película Casino. 

Estos mafiosos en camisa y chandal no dan miedo
Otra cosa era esa notable serie de Los Intocables, allá por los años sesentas.
Por otro lado, centrar la historia en los conflictos existenciales y circunstanciales de una familia, regida por un mafioso venido a menos, que es preso de sus temores y contradicciones, y emplea su tiempo entre trapicheos de poca monta y visitas a su psicoanalista; definitivamente  no logra instalarse en mi imaginario sobre la mafia y sus historias. Quizá si toda la historia se hubiera desarrollado en una película o trilogía a lo sumo, me hubiera sido más convincente o digerible. Así,  me han parecido soberbias por ejemplo, Buenos Muchachos y Casino, a pesar de su estética contemporánea algo vulgar, o quizá era la presencia monumental de un Joe Pesci tan cutre como temible cabronazo.

Si la historia fuera siempre elegante, me lo pensaría
En resumen, siempre he asociado el cine gansteril a  la trilogía de El Padrino, Los intocables de Eliot Ness y otras películas que ilustran la convulsa historia de la mafia, con su criminal elegancia, sus particulares códigos de valores, supersticiones, costumbres, etc. Todo esto envuelto en unas historias ambiciosas, grandilocuentes, describiendo la lucha intestina de familias poderosas en escenarios gigantescos como Chicago y Nueva York y que remiten incluso hasta la Italia profunda. Y esta serie de los Soprano, que se centra mayoritariamente en narrar las miserias de una familia ‘pequeña’ de New Jersey, dándole un toque más humano y aparentemente más profundo, definitivamente no me atrapa. 

Qué le vamos a hacer, soy así, nostálgico por esa otra época, manías mías simplemente. La mafia, sin esa estética antigua y una épica por detrás, definitivamente no me mola, como dicen en España.

Referencias:  Los Soprano

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